21 jun 2010

"Pata negra" a prueba en un acelerador de partículas


Científicos de la Universitad Autónoma de Barcelona (UAB) y de la Universidad de la Sapienza de Roma (Italia) están utilizando el ESRF (Instalación Europea de Radiación Sincrotrón), ubicado en Grenoble (Francia) para verificar la autenticidad del jamón de cerdo, según su crianza, alimentación y proceso de curación, en la que es la primera vez que se estudia este producto con radiación sincrotrón. La gran máquina -hay una gemela en Cerdanyola de Vallés (Barcelona)- hace circular electrones que alcanzan una energía de 6.000 millones de electrovoltios, lo que le permite desvelar los secretos de cualquier materia.


¿Son estos jamones auténticos pata negra?

El investigador del Departamento de Química de la UAB y originario de la zona de Jabugo (Huelva), Manuel Valiente, lidera este proyecto de investigación que persigue la identificación de nuevos biomarcadores, ante la creciente sofisticación de los métodos para imitar el jamón de Jabugo de pata negra.

Por ello, identificar un jamón de cerdo no estabulado, alimentado con bellota con la crianza adecuada y con una curación de dos o más años, se ha convertido en una tarea difícil, por la escasez de pistas para verificar científicamente la autenticidad del producto.



De hecho, los biomarcadores que se están utilizando, como la vitamina E presente para saber si un cerdo está o no estabulado, o la relación de ácidos grasos para descifrar si un cerdo había comido bellota o no, se han convertido en obsoletos ya que se pueden emular con los piensos correspondientes.



Jamón italiano por Jabugo
En el contexto del experimento, Valiente propuso al jefe de la estación experimental española Spline utilizar los rayos X de sincrotrón para obtener información sobre el cambio en algunos compuestos del jamón a lo largo del proceso de curación en relación a parámetros importantes de calidad y trazabilidad.

Estos cambios, que son responsables de la evolución de la coloración del jamón, podrían ser utilizados como biomarcadores del producto final. Los primeros tests se llevaron a cabo a lo largo de marzo y se comprobó que el sincrotrón podía desvelar detalles que no se habían observado previamente.

Los compuestos metálicos presentes en las proteínas del cerdo, especialmente aquellos que contienen hierro y zinc, son posiblemente candidatos para dictar los cambios de color del jamón a lo largo del proceso de curación.

Es sabido que a lo largo del proceso de la curación tiene un lugar un intercambio entre los metales hierro y zinc, que se encuentran mayoritariamente en proteínas.

El equipo ha estudiado 20 muestras de jamón ibérico de distintos años, de cerdos tanto estabulados como no, así como muestras de jamón italiano de Parma y San Daniele.

Los resultados preliminares dejan entrever la presencia de unos diez metales distintos en las muestras estudiadas. "Nos ha sorprendido la variedad de metales encontrados y su relación cuantitativa", explicó Valiente.

"Ello puede indicar que quizás no sólo el zinc y el hierro son indicadores de las modificaciones que sufre el jamón", añadió.



Este experimento servirá para identificar los parámetros más sensibles para conseguir el objetivo propuesto y marcarán el desarrollo de un estudio más exhaustivo en que las técnicas espectroscópicas ahora aplicadas son las protagonistas.



FUENTE:
http://www.abc.es/20100618/ciencia/autenticidad-jamon-pata-negra-201006181849.html




Metamorfosis al cubo


Es un centro experimental de estructura modulable, diseñado para ser energéticamente eficiente y para adaptar toda su morfología a las necesidades de las empresas I+D dedicadas a la construcción sostenible. El Kubik de Vizcaya se presenta en sociedad con la aspiración de ser un edificio referente para los parques tecnológicos


Como un gigante cubo de Rubik, el nuevo edificio del Parque Tecnológico de Vizcaya (situado en la localidad de Zamudio) permite todo tipo de cambios y adaptaciones en la búsqueda del consumo energético próximo a cero. No parece casualidad que haya sido bautizado precisamente con el nombre de Kubik.


Flexible, modular y desmontable son las características más alabadas por el equipo de diseño que lo ha creado, la corporación tecnológica Tecnalia. Se trata de una entidad con casi 1.500 investigadores en plantilla, especializados en los más diversos ámbitos que, con un presupuesto de dos millones de euros, con el apoyo del Ministerio de Educación y el de Ciencia e Innovación y la colaboración de numerosas empresas, acaban de inaugurar este centro desmontable, configurable en mil y un modos y al servicio de la I+D en el sector de la construcción sostenible. Desde la estructura hasta las más diversas energías renovables se integran en Kubik y pueden variar en función de las necesidades de los clientes.

Armadura atornillada
Es un edificio experimental de estructura de acero no soldada, sino atornillada, lo que la hace cien por cien desmontable y reconfigurable. Consta de cuatro niveles modulables, de unos 110 m2 cada uno. Cada planta se puede dividir hasta en siete habitáculos o áreas de ensayo, donde quien desee experimentar con nuevos productos para el mercado de la sostenibilidad podrá probarlos en condiciones reales en un espacio a la medida. «La singularidad de Kubik consiste en su capacidad de generar escenarios realistas sobre los que investigar la eficiencia energética», explica José María Campos, experto en Eficiencia Energética en Edificación de Tecnalia Construcción. Tanto la estructura, como las condiciones lumínicas o térmicas pueden adaptarse a las necesidades de la investigación.


En esta primera estructura inaugurada nada se ha dejado al azar y se han estudiado hasta el último detalle las soluciones más adecuadas para cada caso. Fruto de esta colaboración multidisciplinar entre la corporación y otras empresas externas y especializadas son la cimentación mezcla de hormigón con árido siderúrgico reciclado. En cuanto a la envolvente, se ha contado con la colaboración de Biohaus para desarrollar la fachada: «Hemos desarrollado conjuntamente un sistema modular con materiales reciclados y madera para conseguir un elemento constructivo eficiente energéticamente, además de industrializado, que permita el montaje incluso desde dentro del edificio, sin necesidad de andamiaje», explica Carlos Gómez de Segura, técnico de Biohaus. Esta envolvente también integra un muro cortina en el que se está estudiando acoplar en un futuro células solares fotovoltaicas.


El sistema de forjado (ese relleno que divide y separa unas plantas de otras) también es fruto de la colaboración, en este caso con la empresa Orobio-Goicoechea. Fiel a su filosofía flexible, se trata de prototipos prefabricados y modulares que pueden ser utilizados como techo frío, mantienen el calor durante la noche y permiten añadir instalaciones posteriores a través de él. El sistema de forjado de la cubierta del sótano es capaz, además, de impermeabilizar y evacuar el agua y procurar una ventilación natural.


Poder elegir la configuración, controlar lo que cada cliente desea y además hacerlo de manera respetuosa con el medio ambiente supone la participación de una compleja red inteligente, que destina la energía en función de lo que los 800 sensores del edificio detectan. No sólo se monitoriza la temperatura o la humedad del interior, sino también las condiciones propias de los elementos estructurales y las exteriores (incluso, temperaturas del terreno adyacente a distintas profundidades).


Esta primera configuración cuenta con un aerogenerador instalado, con una potencia de 5,5 kW, al que previsiblemente se unirá otro molino de eje vertical de desarrollo propio antes de finales de año. Kubik también se alimenta de la energía solar; la planta exterior se encuentra en la cubierta de 100 m2 del edificio vecino de la corporación, situado a 700 metros y conectado a él gracias a la microred inteligente. Además, un micro-cogenerador se encarga al mismo tiempo de generar electricidad (potencia de 5,5 kW) y energía térmica (2,5 kW). Hasta este microcogenerador va a parar la energía del agua y el aire de la tierra. Se trata de aprovechar la potencia geotérmica que se transporta hasta el sótano del edificio a través de diferentes conductos. «El edificio puede simular diferentes soluciones térmicas.

La generación de frío la llevan a cabo dos enfriadoras con una potencia térmica de 25 kW; de esta manera, la instalación puede adaptarse, en todo momento, a las variaciones de las solicitaciones exteriores (temperatura) como a las de las solicitaciones interiores», detalla Víctor Sánchez experto en Edificación y Entorno Urbano Sostenible de Tecnalia Construcción.
Pero no acaban aquí las soluciones energéticas. La cubierta del edificio es vegetal. Unos 100 m2 transitables con un aljibe de 5 m3 para recoger el agua de lluvia para el riego autónomo. Además de ayudar en la climatización, este jardín superior es sustituible. Se prevé que para finales de año se instalen en él paneles solares térmicos.

Red de edificios inteligentes
Un centro de investigación tecnológica capaz de transformarse como si de un ser vivo se tratara, el edificio Kubik nace con la aspiración de convertirse en referente para la investigación en construcción sostenible a nivel europeo e integrarse en una red de nuevos parques tecnológicos en los que edificios experimentales como éste sean una realidad en un futuro inmediato. Para ello y desde finales de 2007 se empezaron a establecer contactos con otros centros tecnológicos punteros de la UE, «durante estos primeros cuatro meses se vio que era y es necesario intercambiar información y experiencias», explica Campos. Razón por la cual se ha comenzado a estudiar conjuntamente con la Comisión Europea la idoneidad y posibildiad para crear dicha red.


El interés de este proyecto es evidente tanto para la Comisión Europea, interesada en alcanzar la construcción de consumo energético próximo a cero, como para el sector nacional que puede tener en la sostenibilidad un aliado para la revitalización del sector inmobiliario. «El planteamiento de Kubik coincide plenamente con dos de las líneas de trabajo que desde el Ministerio de Vivienda estamos desarrollando. Por un lado, la mejora de la eficiencia energética tanto en la nueva edificación como en el parque residencial ya construido; y por otro, la incorporación al sector residencial de la innovación, el uso de energías renovables y el desarrollo de nuevas técnicas constructivas con el fin de reorientar la actividad de la construcción y generar empleo», apuntó la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, durante la presentación en sociedad de Kubik.




Cuenta atrás hacia la energía ilimitada


A pesar de la crisis y de que el presupuesto se haya triplicado, este año se iniciarán las obras del Reactor Experimental Termonuclear Internacional. Durante los próximos 35 años, los científicos investigarán cómo aprovechar el poder de la fusión nuclear para dar carpetazo a los problemas energéticos. A TU SALUD Verde visita el mayor laboratorio de investigación en energías jamás imaginado


Se ha hecho esperar tanto tiempo, que ha reclutado fans y escépticos a partes iguales, pero por fin va a empezar la construcción del Reactor Experimental Termonuclear Internacional (ITER). El reactor resiste la crisis; los socios han corroborado en China que el proyecto sigue adelante, a pesar de haber multiplicado su presupuesto en los últimos años de 5.900 millones de euros hasta los 15.000 millones, y que no sufrirá retrasos.


En este momento, 100 hectáreas de terreno vallado están listas para las obras en Cadarache, una localidad de la Provenza francesa. Si todo marcha bien, en él se encontrará la solución a la crisis energética gracias a una fuente «potencialmente ilimitada, sostenible y segura: la fusión nuclear», en palabras de Carlos Alejaldre, director adjunto de ITER. En las reacciones de fusión, varios átomos ligeros liberan energía al unirse para formar uno mayor –al contrario que en la fisión, proceso utilizado en las centrales nucleares de hoy, en la que los núcleos atómicos se dividen–. «La fusión no produce reacciones en cadena, expulsa poco calor residual, necesita poco combustible, no emite gases de efecto invernadero y sus desechos radiactivos son de baja intensidad», señala Alejaldre.


Desde hace más de 50 años científicos de todo el mundo persiguen esta meta. «Uno de nuestros investigadores, que se jubiló después de una vida dedicada al aprovechamiento de la fusión, decía que, aunque no viviría para verlo, le bastaba saber que algún día funcionará. Imaginen la pasión con la que trabaja esta gente», cuenta el griego Aris Apollonatos, responsable de comunicación de Fusion for Energy, la agencia europea con sede en Barcelona que integra a los miembros de la UE embarcados en este proyecto internacional. Se trata de una colaboración global en la que participan siete fuerzas que representan el 50 por ciento de la población mundial: China, Japón, Corea, Estados Unidos, India, Rusia y Europa, esta última unida como un solo miembro.

Abastecer la red eléctrica
Todo es grande en ITER, empezando por los tiempos. «Tendrán que pasar 35 años desde que se iniciaron los primeros trabajos, en 2007, para que veamos sus resultados», explica Frank Briscoe, director de Fusion for Energy. De estos, diez se emplearán en la construcción, tras los cuales habrá 20 años de operaciones y por fin, cinco de desmantelamiento. La siguiente fase será la preparación de los demostradores Demo, que cada país emprenderá para desarrollar este tipo de energía y abastecer su red eléctrica. «Calculamos que en 2050 estarán listos los reactores comerciales y ya se podrá encender la luz de casa gracias a ellos», vaticina Jesús Izquierdo, ingeniero de Fusion for Energy.


Más datos enormes: las excavadoras extraerán un volumen de tierra comparable al de la pirámide de Keops para nivelar las 40 hectáreas que ocupará el reactor, de tipo Tokamak, un modelo ruso de los años 50. En su interior los átomos se someterán a altas temperaturas y presiones, hasta formar un gas eléctricamente cargado en un estado de la materia que se conoce como plasma.

Aunque la fusión se produce naturalmente en el Sol a 15 millones de grados, replicar este proceso en la Tierra exige condiciones más extremas. El plasma, compuesto por deuterio y tritio, debe mantenerse a mas de 100 millones de grados dentro de una cámara con forma de toro o donut. Para mantener esta materia tan caliente confinada y comprimida de un modo uniforme, el donut está rodeado por potentísimos imanes de materiales superconductores que sólo funcionan a temperaturas minúsculas, cerca del cero absoluto. Encajar este complicado puzle técnico y además, lograr extraer mas energía que la que hay que invertir en el proceso, supone todo un reto de ingeniería. Y, aunque suene triunfalista, los expertos confían en su éxito sin dudarlo. «Ya ha habido otros experimentos y conocemos bien el tema. El reactor JETde Euratom, en Culham (Reino Unido), obtuvo 16 MW de potencia, para lo que hubo que gastar más: 23 MW. En ITER debemos obtener 500 MW introduciendo sólo 50», explica Izquierdo.

Inversión enorme
Por si cabe duda de que ITER es un experimento ambicioso, sólo hace falta preguntar a Alejaldre: «Tenemos la responsabilidad moral de demostrar que la fusión nuclear funciona y que puede resolver el problema energético de nuestra sociedad», afirma. Con este argumento justifica la extraordinaria inversión planeada, que ha crecido con los años a un ritmo de vértigo. En 2001, se estimó que la construcción costaría en total 5.900 millones de euros, de los que 2.700 millones los aportaría Europa. Hoy, el presupuesto europeo asciende por sí solo a 7.250 millones de euros. Según la organización, el encarecimiento se debe a las sucesivas mejoras sobre el primer diseño. La UE, el principal inversor, pagará el 45 por ciento de los costes de construcción y la gran mayoría de las contribuciones no se harán mediante financiación, sino en especies. Es decir, «cada miembro construirá una parte de los componentes, y con esto se garantiza el desarrollo de la tecnología por parte de todos los socios. El objetivo es que la industria europea esté lista cuando se ponga en marcha la fusión a nivel comercial», aclara Izquierdo.

Después de Francia, España es el segundo país donde más empresas han respondido a las licitaciones para suministrar componentes de ITER.

Parece que el fracaso no entra en los planes de estos expertos, pero el experimento puede fallar. En ese caso, ¿la inversión habrá caído en saco roto? «No –responde Alejaldre, rotundo–. Las tecnologías que se hayan creado durante todos esos años darán retornos muy beneficiosos a la industria europea», asegura. Lo que está claro es que, si funciona, ITER será la máquina que cambie el futuro energético del planeta, pero sólo lo sabremos dentro de 35 años. Hasta entonces, los grupos ecologistas esperan que el dinero destinado al proyecto no frene las investigaciones actuales en energías renovables, por si acaso. Ojalá no se cumpla ese chiste que dice: «la fusión es la energía del futuro... y siempre lo será».




La solución mallorquina al vertido estadounidense


Sebastián Bendito Vallori puede convertirse en la salvación del Golfo de México tras el vertido de BP si su idea funciona. Este inventor que trabaja en lo que fue una antigua fábrica de zapatos asegura haber dado con la clave para controlar el vertido. Tanto es así que su idea ya está rodando por los despachos de la Casa Blanca.

El sistema se parece mucho al que se utilizó en España con el vertido del Prestige y del que se proclama creador, con una diferencia que se convierte en la clave de lo que puede ser el éxito del producto y que hace pocas semanas también defendió el director Kevin Costner ante el Congreso de EE.UU.: la separación en la extracción de gas y petróleo.

Se trata de un mecanismo simple pero muy eficiente, una estructura metálica en forma de campana colocada sobre el yacimiento desde el que brota el petróleo contendría el flujo. Dos vehículos recolectores dirigidos por control remoto extraerían el petróleo al mismo tiempo que otros dos aparatos gemelos hacen lo propio con el gas.

Los recolectores irían turnándose de manera que mientras dos de ellos absorben material los otros dos regresan a la superficie para depositarlo en los contenedores de las embarcaciones. Un ciclo de extracción continua que debería prolongarse en función de la cantidad de crudo y del volumen que se considere deben poseer las cisternas recolectoras.

La separación en la extracción de gas y petróleo es clave para acometer la actuación, señala, como revelan los fracasos continuados de BP, quien ha intentado sin éxito el bloqueo del flujo de crudo desde el hundimiento de la plataforma el pasado 20 de abril.

Las tareas de la petrolera, realizadas a 1.500 metros de profundidad y monitorizadas por robots submarinos, se han topado con un obstáculo tras otro, el último cuando la campana que debía contener las fugas no cumplió su cometido como se esperaba.




Ciudad de más de 3.500 años enterrada en Egipto


Una misión de arqueólogos austríacos ha localizado una cuidad enterrada, de hace más de 3.500 años, en la provincia egipcia de Sharquiya, en el Delta del Nilo, ha anunciado el Consejo Supremo de Antigüedades (CSA).

Según un comunicado del CSA, la ciudad, descubierta gracias a unas prospecciones geofísicas llevadas a cabo mediante el uso de radares, estaba integrada en la ciudad de Afaris, que fue capital egipcia entre los años 1664 y 1569 a.C.

En las imágenes captadas por los equipos de investigación se pueden apreciar calles, casas, templos y tumbas, así como la planificación urbanística de esta antigua localidad.

El secretario general del CSA, Zahi Hawas, señaló que los exámenes geofísicos son el mejor método para delimitar Afaris, cuyos restos se encuentran enterrados, así como para tener una idea de las dimensiones de esta ciudad antes de empezar las excavaciones.

Los arqueólogos han podido localizar, además, un puerto, varios pozos de distintas formas, dos islas y una de las ramas del río Nilo que pasaba por esta ciudad.




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