3 feb 2010

Europa fomenta la eficiencia energética entre los universitarios


La Universidad Politécnica de Valencia, a través del Instituto de Ingeniería Energética (IIE), participa en el proyecto europeo Use Efficiency, una ambiciosa iniciativa de la UE para potenciar en las universidades del Viejo Continente la formación en eficiencia energética entre los futuros profesionales. Los diferentes socios del proyecto darán a conocer cuáles son las más novedosas tecnologías para optimizar tanto el diseño de los edificios, como la utilización de los mismos, desde el punto de vista energético.

El objetivo final es que los alumnos conozcan las mejores prácticas, estrategias y técnicas para llevar a cabo un uso racional de la energía, de modo que sepan aplicarlas posteriormente en su salto al mundo laboral. En definitiva, se trata de uno de los proyectos más importantes de los últimos años impulsados por la UE para avanzar hacia un consumo más eficiente de la energía, con la Universidad como principal agente.

“En un contexto como el actual, marcado por un paulatino agotamiento de los recursos energéticos, es necesario saber gestionar mejor el consumo de energía; gastar menos y de forma más optimizada. Para ello hemos de mejorar la formación de los estudiantes, enseñándoles las soluciones más innovadoras que posibiliten una mayor eficiencia energética, para que posteriormente lo apliquen en sus futuros trabajos”, incide Carlos Álvarez, investigador y subdirector del Instituto Ingeniería Energética (IIE) de la Universidad Politécnica de Valencia.

Para conseguir este objetivo, el proyecto USE Efficiency plantea la puesta en marcha en las universidades de una nueva oferta de cursos ad hoc sobre la materia, en los que se den a conocer las pautas que impondrá el futuro mercado, tanto energético como laboral, y las estrategias que habrá que afrontar para racionalizar el consumo de energía. “Lo que se persigue es formar tanto en la optimización energética del diseño de los edificios, como en la gestión del consumo que de ellos se deriva”, apunta Álvarez.

Entre otros aspectos, en el proyecto se abordará el funcionamiento de los edificios, los hábitos de consumo, las formas de contratación de la energía, etc. Además, se ofrecerán las claves para saber cuándo es más conveniente consumir la energía, “de forma que el consumo sea menor, pero el coste también”. En definitiva, se trata de ofrecer las pautas para una gestión integral de la energía desde todos los ámbitos.

“Hasta ahora la eficiencia energética consistía en cambiar bombillas, sustituir un electrodoméstico de tipo C por uno A. Ahora se va un paso más allá; hemos de saber si cuando se está consumiendo es el momento idóneo o no, evitando también que haya una sobredemanda. Se trata de que los futuros profesionales sepan gastar menos energía y de forma más eficiente y optimizada”, incide Carlos Álvarez.

El proyecto se plantea mejorar las actuaciones energéticas en los edificios de las universidades como resultado de las acciones de los estudiantes, así como dar a conocer las mejores soluciones para que, más allá de la universidad, empresas, administraciones, etc. sean más eficientes energéticamente.

En el marco del proyecto, se llevará a cabo una experiencia real de gestión energética de un edificio. Además, los universitarios europeos diseñarán nuevas soluciones de consumo racional y eficiente. Las mejores propuestas se presentarán en una Summer School que se celebrará en Valencia dentro de dos años, con las que se cerrará el proyecto.

USE Efficiency aglutina a nueve universidades de diez países de Unión Europa y cuatro agentes del sector.


Liderazgo internacional

En este campo, el Instituto de Ingeniería Energética de la UPV es uno de los centros de referencia en toda Europa. Aglutina una amplia experiencia docente e investigadora para racionalizar el consumo de energía; entre otras iniciativas, es el impulsor del DERD, un sistema ya implantado en la Universidad Politécnica de Valencia que ha permitido a la institución un notable ahorro en el gasto de energía.





Investigadores de células madre denuncian a las revistas científicas


La divulgación científica es el último paso de cualquier investigación científica. La ciencia debe llegar a todo el mundo, y para ello están (entre otros recursos) las revistas especializadas. Nature, Science o PNAS son algunas de las más conocidas, pero no las únicas. Las editoriales de publicaciones científicas (Elsevier, Springerlink, etc.) son incontables, y más aún las revistas que tienen a su cargo. En ellas se contiene saber científico, claro, pero también mucho, mucho poder.

Aunque no sea lo ideal, no todas las investigaciones científicas pueden publicarse. Esto va muy bien por una parte, pues llegan a publicación sólo las que atraviesan la selección de un referato especializado y cuentan con rigurosas metodologías. Sin embargo, algunas veces la mezquindad de la comunidad científica se pone de manifiesto, y en algunos casos algunas investigaciones se dejan de lado por simple conveniencia.

Es el caso del área de células madre, que atrae la atención hoy porque quince científicos de renombre mundial especializados en el área, han escrito cartas a las revistas científicas más importantes aduciendo que algunos de sus artículos están siendo privados de publicación por una élite científica. La situación se explica bien a la BBC, y el argumento es que el porcentaje de estudios dentro del área que está siendo rechazado por las revistas es llamativamente grande.

Según los investigadores afectados, esto se debe a que sus investigaciones contradicen los datos obtenidos por esta élite, y que por esta razón se están inventando requisitos que antes no existían para publicar, o simplemente rechazando los abstracts presentados sin motivo alguno.

Claro está que hay que estar en el tema para hablar con propiedad, pero teniendo en cuenta que las quejas provienen de autoridades de la talla de Robin Lovell-Badge o Austin Smith (de la Universidad de Cambridge), líderes en la investigación en el área, lo cierto es que da para pensar.

La ética profesional está en juego, pero más allá de la ‘profesional’ estamos hablando de ética en general. La investigación en células madre es una de las áreas más prometedoras en el desarrollo futuro en ciencia, y hay muchos intereses en juego. ¿Vale más el interés de cierta élite o el de la población en general? La respuesta es obvia.




Europa, líder en el reciclado de “e-basura”


El continente se coloca en primera posición en reciclado de desechos electrónicos, gracias a la directiva WEEE y a los esfuerzos de grupos sin ánimo de lucro como Basel Action Network (BAN) o e-Stewards Initiative.

Un reciente estudio de ABI Research, cuyas cifras hacen referencia al dinero generado por el reciclado de materiales útiles presentes en los desechos electrónicos, estima que el mercado mundial de recuperación de basura electrónica crecerá de 5.700 millones de dólares en 2009 a casi 14.700 millones de dólares a finales de 2014, lo que supone un ritmo de crecimiento anual del 20,8% durante ese período. Europa se coloca así en cabeza en lo que a reciclado de “e-basura” se refiere, según afirma IDG.

En Europa, el marco legal para el reciclado de este tipo de desechos sigue siendo especialmente fuerte gracias a la rigurosa directiva WEEE, pero, además, los esfuerzos realizados por grupos sin ánimo de lucro, como Basel Action Network (BAN) o e-Stewards Initiative, están propiciando mejoras en muchas otras zonas del mundo, particularmente en Estados Unidos. Iniciativas como la de Apple, que ha decidido impulsar su reputación como fabricante acorde con los principios ecológicos mostrando a sus clientes la forma de reciclar sus productos, ayudan a mejorar la situación global.

Con un trato adecuado, la mayoría de la e-basura puede ser reciclada para usos futuros y convertirse en una nueva fuente importante de ingresos, según afirman los expertos. En caso contrario, si este tipo de basura no recibe un reciclado acorde, puede suponer una amenaza masiva para el ecosistema mundial, así como contribuir a la contaminación ambiental en general, además de exponer a los usuarios a peligros relacionados con la salud.





La UPM impulsa BioTech, ingeniería para la salud


Nace BioTech, una plataforma para impulsar las ciencias biomédicas a través del desarrollo de tecnologías para la neurociencia, bioinformática, e-salud, cirugía robotizada, ayudas a discapacitados y personas con necesidades especiales, materiales biológicos e ingeniería regenerativa. Es una iniciativa de la Universidad Politécnica de Madrid.

En beneficio de la prevención, diagnóstico, terapia y seguimiento de múltiples enfermedades y mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, la ingeniería y las “ciencias de la vida” se unen para aportar un acelerado desarrollo tecnológico a las ciencias biomédicas con la iniciativa BioTech. Con esta plataforma, la Universidad Politécnica de Madrid quiere dar impulso a las Ciencias y Tecnologías Biomédicas, y para ello, potenciará los recursos humanos en I+D+i y la instalación de infraestructuras avanzadas, según una información de la propia Universidad.

Actualmente, la UPM ya cuenta con una cueva de realidad virtual, un sistema avanzado de microscopía electrónica (cross beam), el supercomputador Magerit y muy próximamente un sistema de magnetoencefalografía y una vivienda para demostración y experimentación de tecnologías de salud, entre otras dotaciones de su equipamiento científico especializado. Además, desde hace tiempo, varios de sus departamentos trabajan en diferentes proyectos de investigación en el área de BioTech, lo que ha dado lugar a 35 patentes y 6 registros software.

La UPM ha comprometido una inversión de 30 millones de euros para el período 2009-2011 en la puesta en marcha de nuevas infraestructuras en el sector biomédico, lo que indica la priorización institucional asociada a BioTech UPM. Algunas de las áreas de trabajo de BioTechUPM serán las neurociencias, bioinformática, e-salud, cirugía robotizada, ayudas a discapacitados y personas con necesidades especiales, materiales biológicos e ingeniería regenerativa. En todas ellas se pretende fomentar la actividad de I+D, la cooperación con investigadores de otras disciplinas, dentro o fuera de la propia UPM y apoyar el proceso innovador mediante la demostración de nuevos productos, procesos y servicios. Además, se ha previsto un Plan plurianual de incremento de recursos humanos en el ámbito de BioTech, apoyado por la Comunidad de Madrid, la Administración General del Estado, la Unión Europea y otras entidades tanto públicas como privadas.




Crean robots-insectos que imitan a las hormigas


Unos robots-insectos que imitan el comportamiento de las hormigas en sus colonias han sido desarrollados por ingenieros de la Universidad de Purdue. Se denominan Microids y poseen una estructura más duradera y robusta que prototipos anteriores. Dotados de una especie de músculo en estado sólido que les permite actuar en entornos como arena o agua, los Microids pueden caminar, correr, saltar y realizar todo tipo de movimientos. Los nuevos dispositivos obtienen energía a partir de su actividad con materiales piezoeléctricos y poseen una estructura compacta que incrementa su funcionalidad y durabilidad. Los Microids pueden comunicarse entre sí para realizar una tarea compleja en campos como la investigación biológica, médica o la informática. Por Pablo Javier Piacente.

Un nuevo enfoque en el diseño de robots miniaturizados para diferentes aplicaciones ha nacido en base a una investigación desarrollada por ingenieros de la Universidad de Purdue, Estados Unidos. El producto obtenido puede desarrollar movimientos más complejos, ampliando así los límites de la investigación con estas herramientas. Además, estos robots-insectos pueden generar energía por su cuenta y son más eficientes en su funcionamiento con relación a anteriores desarrollos.

El primer avance de los nuevos rotos creados se relaciona con el uso de una estructura sólida, sin piezas o separaciones, lo que significaría un incremento en la eficacia de los dispositivos. Por otro lado, el uso de material piezoeléctrico permitiría a estos diminutos robots generar energía a través de sus propios movimientos.

Estos robots-insectos son dispositivos desarrollados a microescala, capaces de caminar, correr y realizar todo tipo de actividades de manera similar a las hormigas en sus colonias. Las investigaciones desarrolladas en el marco de este trabajo han demostrado mediante simulaciones de computadora que los errores de anteriores experiencias con robots similares tenían su origen en el uso de múltiples piezas y uniones en las estructuras.

Es que el uso de complejas piezas móviles en contacto entre sí sometía a los robots a distintos inconvenientes, como por ejemplo al desgaste producido por la fricción y la interferencia de partículas de polvo entre las partes, algo que lógicamente disminuía la eficacia de estos dispositivos.


Optimización y eficiencia energética

Asimismo, los nuevos robots a microescala tienen la capacidad de compactar la energía vibracional en el medio ambiente para recargar así su fuente de alimentación, a partir del aprovechamiento de materiales piezoeléctricos que conforman su estructura. Una forma de alcanzar mayor autonomía y eficiencia energética.

Los nuevos robots desarrollados en Estados Unidos se denominan Microids, y fueron dados a conocer mediante una nota de prensa de la Universidad de Purdue. Según Jason Clark, profesor asistente de Ingeniería Eléctrica, Computacional y Mecánica en Purdue, los anteriores desarrollos en robots a microescala en base a partes móviles tenían un menor tiempo de vida y su uso estaba limitado a un entorno de laboratorio controlado.

Por el contrario, los Microids poseen una estructura más duradera y robusta, gracias al empleo de un diseño compacto y sólido. Una especie de músculo en estado sólido utilizado en estos robots-insectos permite que los pequeños dispositivos puedan actuar en los entornos más duros, movilizándose en superficies como arena o agua.

Los Microids pueden caminar, correr, saltar y realizar prácticamente todo tipo de movimientos. La idea es que un número interesante de Microids puedan desenvolverse al unísono y comunicarse entre sí para realizar una tarea compleja, en una función que puede tener aplicaciones en diferentes áreas, como la investigación biológica, médica o la informática.

Producción en serie para múltiples aplicaciones

Estos robots-insectos podrían ser producidos en masa utilizando tecnologías de fabricación que son comunes a la industria de semiconductores. Para ello, la Universidad de Purdue ya ha presentado una solicitud de patente en los organismos correspondientes.

Otro punto a destacar de este nuevo desarrollo en el campo de los robots a microescala es que los Microids son capaces de llevar adelante la marcha trípode, una forma de caminar que emplean la mayoría de los insectos, colocando solamente tres de las seis patas en el suelo a la vez. Esto permite a muchos insectos permanecer estables al atravesar terrenos irregulares.

Los robots-insectos desarrollados en Purdue contienen una tríada de finas vigas de material piezoeléctrico en sus extremidades, una condición que permite generar electricidad cuando estas superficies se comprimen. De esta manera, los Microids pueden recargar energía aprovechando las vibraciones en el medio ambiente y sus propios movimientos.

En la actualidad se trabaja en la fabricación de una prueba simplificada del concepto de Microid en el Birck Nanotechnology Center, perteneciente al Discovery Park de la Universidad de Purdue. Esta nueva herramienta permitirá a los ingenieros explorar microdispositivos más complejos que aquellos que podían estudiarse con anteriores robots a microescala.

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