17 oct 2012

Así será el próximo mensaje que enviaremos al espacio


Enviar mensajes al espacio es algo que hacemos desde hace mucho tiempo. No importa si es una señal de radio o un disco hecho de oro, el objetivo es el mismo: Compartir con el universo el hecho (al menos temporal) de que estamos aquí. La Tierra no es eterna, por lo que existe la gran posibilidad de que nuestro planeta y por qué no nuestro Sistema Solar, se pierdan en la inmensidad del futuro sin dejar rastro. 



El proyecto The Last Pictures escoge una aproximación un poco más artística al concepto de mensaje en una botella, guardando un total de cien imágenes en discos de silicio bañados en oro, que serán depositados en un satélite.

Uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar del caso se encuentra en los discos dorados dentro de las naves Voyager, por lo tanto, la necesidad de comunicar al cosmos nuestra existencia no ha perdido vigor. Incluso el Curiosity, la sonda de la NASA que visita Marte desde agosto, tiene una placa con información que va más allá de lo estrictamente científico. La razón no es otra más que nuestra condición de efímeros. La Tierra desaparecerá, junto con el Sistema Solar, la Vía Láctea, y hasta el Universo mismo, según la visión del científico que se exprese al respecto. Asumir que la especie humana logrará sobrevivir a todos estos eventos (en nuestra forma actual, al menos) es más que una necedad. El espacio es “grande”, y nuestros “gritos simbólicos” apenas han recorrido unos 70 u 80 años luz, mientras que los mensajes físicos aún tienen un largo camino por delante.

El desafío, perdurar

Algunos de esos mensajes no tienen como destino viajar, sino perdurar. Aceptar el desafío del paso del tiempo en la hostilidad del espacio. Existen períodos de nuestra historia que están completamente ocultos para los expertos, y con eso hablamos de cosas que sucedieron hace pocos miles de años atrás. Si consideramos un período de tiempo en el orden de miles de millones de años en el futuro, la situación se vuelve mucho más compleja. Aún así, el proyecto conocido como The Last Pictures buscará dejar su legado, basado en discos de silicio recubiertos con oro que contienen cien imágenes de lugares y hechos en nuestro planeta, en blanco y negro. Los discos serán colocados en el satélite EchoStar XVI, que será lanzado en los primeros meses del año entrante.

La selección de las imágenes fue realizada por artistas, filósofos y científicos, pero el perfil de The Last Pictures parece estar mucho más alineado con el aspecto artístico. Un tornado sobre el agua, un barco encallado y una tormenta de polvo probablemente instalen más que algunos interrogantes entre los eruditos extraterrestres que con un poco de suerte vayan a encontrar estos discos. Algunos podrán estar en contra de la selección de las imágenes, esperando algo “más representativo” de nuestra especie, pero al mismo tiempo, no somos solamente números y ecuaciones. Si podemos quedar asombrados frente al poder de la naturaleza, o encontrar paz en algo como el viento silbando entre las ramas de los árboles, ¿por qué no transmitir eso también?


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