20 sept 2010

Nokia convierte tu televisor en táctil [VIDEO]


Además de ser el teléfono más avanzado de Nokia en estos momentos, el Nokia N8 lleva consigo otras sorpresas dignas de mención. Nos referimos al nuevo sistema Plug and Touch, patentado por la misma firma finlandesa, con la voluntad de convertir cualquier pantalla en una superficie táctil. Y no es magia. La nueva tecnología acaba de salir de los laboratorios de investigación de Nokia y funciona a través del sistema operativo Symbian^3, siguiendo a pie juntillas lo qué dicen las instrucciones para lograr que nuestra pantalla de televisión se convierta en una superficie táctil.

¿Y cómo es posible? Pues bien, lo que hay que hacer es instalar el software indicado por Nokia, conectar la pantalla y el teléfono a través de la salida de vídeo HDMI y tener activada la cámara fotográfica de doce megapíxeles. De ésta manera, lo primero que conseguirás es tener la pantalla del móvil en el televisor y que el sistema pueda interpretar tus movimientos como señales para seleccionar una opción u otra. Más adelante, según ha explicado la propia Nokia, es muy posible que el sistema pueda interpretar las pulsaciones sobre las teclas.

Lo cierto es que el invento tiene algunas aplicaciones interesantes, como por ejemplo, la de mostrar fotografías a toda la familia a través del televisor, mientras vamos gestionando la reproducción nosotros mismos. Habrá que ver, sin embargo, si el sistema ofrece otras aplicaciones que puedan resolver nuestro día a día y si puede funcionar sin cables, a través de una conexión Wi-Fi mucho más práctica. De momento, el invento está en los laboratorios de Nokia, a la espera de salir a la luz en forma de aplicación para teléfonos tan avanzados como el Nokia N8.








FUENTE:
http://www.tuexpertomovil.com/2010/09/19/nokia-n8-plug-and-touch-como-convertir-cualquier-pantalla-en-superficie-tactil/


ZONA MÓVIL:
http://biqfr.blogspot.com/search/label/Móvil






Sumergirse en el agua sin necesidad de bombonas



Respirar bajo el agua sin necesidad de tanques de aire comprimido será posible gracias a un revolucionario sistema creado por un inventor israelí llamado Alon Bodner. Aprovechando las pequeñas cantidades de aire que existen en el agua, los buceadores y los submarinos podrían tener el suministro asegurado: una batería de litio de un kilo de peso suministraría aire a un buzo para una hora de tiempo bajo el agua. El invento, que imita el sistema respiratorio de los peces, ya ha llamado la atención de las fábricas de equipos de buceo e incluso de la marina israelí. Por Yaiza Martínez.

El tradicional método para respirar debajo del agua, es decir, los tanques de aire comprimido, tiene bastantes limitaciones. La primera de ellas es la del tiempo: un buceador puede estar bajo el agua sólo mientras le dure el aire de sus bombonas, así que depende de la capacidad de éstas para poder hacer su trabajo.

Otra limitación es la de la recarga de los tanques de aire que gaste: introducir y comprimir el gas en las bombonas es costoso y peligroso, por lo que no suele hacerse en el mismo sitio donde se bucea, con la consecuente necesidad de ir a buscar recambios continuamente o de llevar suficientes bombonas para el tiempo que se necesiten. Por otro lado, estas bombonas de aire condicionan el equilibrio del buceador en el agua, por su peso inicial y por las transformaciones que este peso sufre a medida que el aire se va gastando.

Todas estas dificultades han intentado repararse durante años. Los submarinos nucleares y la estación espacial internacional, por ejemplo, usan sistemas que generan oxígeno a partir del agua por medio de la electrolisis (de electro, electricidad y lisis, rotura), que es un método de separación de los elementos que forman un compuesto aplicando electricidad.

Cuando el compuesto es el agua, la electrolisis sirve para separar el oxígeno del hidrógeno, los dos elementos que componen su molécula (dos átomos de hidrógeno por uno de oxígeno o H2O es la fórmula de este líquido susceptible de generar vida).


Aprendiendo de los peces

Sin embargo, este sistema requiere gran cantidad de energía, con la que no cuentan los submarinos pequeños (aparte de que no pueden con el peso de la maquinaria que realizan este trabajo), por lo que deben subir a la superficie para recargar sus depósitos de aire.

Los buzos tampoco podrían cargar con ese peso ni llevar una fuente de energía tan potente como para llenar sus propias bombonas de aire bajo el agua. Para superar esta limitación, el inventor israelí Alon Bodner se fijó en los peces.

Los peces no separaran químicamente el oxígeno del hidrógeno del agua para poder respirar, sino que usan el aire diluido que existe en el agua. En el océano, el viento, las olas y las corrientes submarinas, ayudan a propagar pequeñas cantidades de aire dentro del líquido.

Algunos estudios han demostrado que a una profundidad de 200 metros bajo el mar, todavía hay un 1,5% de aire disuelto. Esta cantidad es suficiente como para permitir a un pez respirar tranquilamente. La idea de Bodner era crear un sistema artificial que imitara ese uso del aire submarino que hacen los peces, de tal forma que permitiera a los pequeños submarinos y a los buzos abandonar la pesada carga de las bombonas.


Prototipo probado con éxito

Tal como explica al respecto IsraCast, el sistema desarrollado por Bodner emplea una ley física llamada Ley de Henry, que describe la absorción de gases en los líquidos. Esta ley establece que la cantidad de gas que puede estar disuelto en un líquido es proporcional a la presión de dicho líquido. La ley establece además que disminuyendo la presión del líquido, de éste saldrá más gas hacia fuera. Es exactamente lo que sucede cuando abrimos una lata de un refresco: cuando se abre, el dióxido de carbono disuelto en el líquido y sometido a la presión de la lata sale cuando la presión disminuye al abrir el receptáculo que la produce.

La extracción del gas en el agua puede hacerse mediante un sistema de fuerza centrífuga, que haría rotar rápidamente el líquido generando en él menos presión, de forma que se expulse el aire. Para aprovechar el aire que hay en el agua, se emplea una pequeña cámara cuyo sistema es recargable con baterías. Los cálculos realizados demuestran que una batería de litio de un kilo de peso suministraría oxígeno a un buzo para una hora de tiempo bajo el agua.

Bodner ha construido ya un prototipo y lo ha probado en laboratorio. Las patentes de este modelo ya han sido compradas en Europa y un prototipo similar está siendo probado en Estados Unidos. El descubrimiento ha interesado además a las fábricas de equipos de buceo y la marina israelí. El apoyo financiero necesario para desarrollar este modelo lo puso el ministerio israelí de Industria y Comercio.

Si todo sale como se planea, en unos años este sistema estará en el mercado y permitirá a submarinos pequeños y a buceadores pasar mucho más tiempo seguido bajo el agua de lo que hasta ahora han podido estar con el método tradicional, sin tener que salir para recargar sus tanques de aire.



FUENTE:
http://www.tendencias21.net/Ya-es-posible-sumergirse-en-el-agua-sin-necesidad-de-bombonas-de-aire-comprimido_a654.html



Los trenes de metro pueden generar energía


Una nueva tecnología inteligente desarrollada por la Southeastern Pennsylvania Transportation Authority (SEPTA), ente encargado de administrar el sistema de transporte en Filadelfia, Estados Unidos, permite generar energía a través del mecanismo de frenado de los trenes. La energía producida por este sistema puede ser aprovechada para reducir en un 40% los gastos de electricidad del metro, y para ganar millones de dólares anuales mediante la venta de la energía a la red eléctrica regional. Por Pablo Javier Piacente.

La Southeastern Pennsylvania Transportation Authority (SEPTA) ha desarrollado un nuevo sistema que permite generar energía eléctrica a través del funcionamiento de la red de trenes de metro. Al utilizar la energía cinética que desarrollan las unidades al frenar, la tecnología actualmente en fase de pruebas facilita un importante ahorro energético en el mismo sistema, además de producir energía para distribuir en la red eléctrica de Filadelfia, en Estados Unidos.

El funcionamiento de este sistema se sustenta en una batería masiva instalada en una de las subestaciones del sistema de metro administrado por SEPTA. Dicha batería permite almacenar la electricidad generada por los sistemas de frenado de los trenes, conformando un mecanismo de ahorro energético de gran impacto.

La electricidad acumulada en la batería mencionada permitirá optimizar el funcionamiento y aceleración de los trenes de metro, reduciendo el consumo de energía hasta en un 40%. Además, la energía adicional se pondrá vender a la red eléctrica regional, generando una nueva fuente de ingresos para el administrador de la red de metro.

De acuerdo al proyecto piloto desarrollado, que en este momento permite poner a prueba esta nueva tecnología, solamente una de las 38 subestaciones que componen el sistema de trenes de metro de Filadelfia podría generar 500.000 dólares al año en base a la energía adicional comercializada, cifra que se multiplicaría al instalar las baterías en otras subestaciones de la red.


Redes energéticas inteligentes

Este proyecto evidencia como a través de redes inteligentes es posible ahorrar energía y avanzar en la sostenibilidad de los sistemas de transporte urbano. Además, brinda una oportunidad para que los organismos públicos encargados de manejar este tipo de redes encuentren nuevas fuentes de ingresos. La novedad fue recogida por los medios especializados Technology Review y Wired.com, entre otros.

El sistema se instalará en principio a lo largo de un tramo de la línea Market-Frankford, que registra el mayor número de usuarios en el sistema gestionado por SEPTA. Se generarán 1,5 megavatios de energía, que podrá ser utilizada por los trenes de metro, almacenada para un uso futuro o comercializada en la red eléctrica.

Actualmente ya se está experimentando con este tipo de baterías en distintas utilidades energéticas, como por ejemplo al funcionar de complementos en la disminución de las fluctuaciones en el suministro eléctrico, manteniendo la operación de la red de metro en la frecuencia correcta y previniendo apagones.

El proyecto piloto en cuestión considera que la nueva tecnología desarrollada para el almacenamiento de energía a través de estas baterías se combinará con un software específico desarrollado por Viridity Energy, una empresa con sede en Filadelfia. El programa informático será vital en la distribución de la energía almacenada.


Acumulación y distribución de la energía

Asimismo, es central el empleo de las baterías para la efectividad de este sistema, ya que hasta el momento solamente se podía aprovechar la energía cinética generada por el frenado de los trenes al entregarla a otra unidad en proceso de aceleración, pero resultaba imposible almacenarla para gestionar un uso inteligente del recurso energético.

Resulta evidente que la nueva tecnología permite reaprovechar una gran cantidad de energía generada por los propios trenes que de otra manera se perdería. Sin embargo, uno de los grandes desafíos del sistema es la distribución equitativa e inteligente de la energía producida, para que la misma se traduzca en mayores ingresos o en mayor ahorro.

En ese punto, el servicio llamado "regulación de frecuencia" es vital para que la generación energética se optimice y sea eficiente desde el punto de vista económico. Es así que en determinados momentos del año puede ser más lucrativo para los administradores de la red de metro vender la energía al sistema local que redistribuirla entre las unidades.

Sin embargo, el proyecto piloto financiado por la Pennsylvania Energy Development Authority mediante una suma de 900.000 dólares se enfrenta a dos grandes desafíos técnicos: por un lado, seleccionar la batería más adecuada para acumular y descargar la electricidad con mayor rapidez, y que además garantice un extenso ciclo de vida de acuerdo al material utilizado. Y, por otro, el desarrollo de un software que pueda analizar rápidamente los datos y decidir la mejor manera de utilizar la energía producida.


Otras iniciativas

En España, se ha iniciado una iniciativa similar. El area de ingeniería del grupo CAF y el Gobierno vasco han acordado desarrollar un proyecto para recuperar la energía cinética que generan los trenes al frenar, de forma que pueda ser aprovechada por otras unidades de EuskoTren que circulen en la misma línea o bien pueda ser devuelta a la red, según informó El Mundo el mes pasado.

Para desarrollar esta investigación, las sociedades públicas Euskal Trenbide Sarea y Eusko Trenbideak han firmado un convenio con BZK Ferroviaria, perteneciente al área de ingeniería del Grupo CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles).


FUENTE:
http://www.tendencias21.net/Los-trenes-de-metro-pueden-generar-energia_a4851.html

ZONA ECO:
http://biqfr.blogspot.com/search/label/Eco




Ropa en aerosol [VIDEO]


Puede que algunos diseñadores se sientan horrorizados ante la idea, pero la ropa en aerosol ya es una realidad. Desarrollado por científicos en el Colegio Imperial Londres, el aerosol se aplica de forma directa sobre la piel, sin mayores requerimientos. Como si fuera poco, la ropa "creada" con el aerosol puede reutilizarse y lavarse sin problemas, lo cual abre una posibilidad bastante curiosa para ampliar un guardarropa, o salir de un apuro.

Una de las cosas más recurrentes con las que la gente demuestra su individualidad es con su ropa. Algunos buscan distinción, otros exclusividad, y, por supuesto, están los que se visten con cualquier cosa que tengan a la mano. También se valora la durabilidad y la funcionalidad. Sin embargo, es difícil en qué categoría colocar a esta ropa en aerosol. A simple vista se parece a esas espumas que suelen arrojarse en fiestas o eventos especiales, con la diferencia de que se seca rápidamente, formando una prenda sobre nuestros cuerpos.

El desarrollo fue llevado a cabo por dos científicos del Colegio Imperial Londres, el doctor español Manel Torres y el profesor Paul Luckham. El aerosol está basado en fibras (que pueden ser de algodón o polyester) mezcladas con polímeros adicionales y un solvente que mantiene líquida esta combinación, dentro de la lata. El solvente se evapora de inmediato apenas toca la piel, mientras que la mezcla de fibras y polímeros se solidifica. Finalizado el proceso, el contenido del aerosol se ha convertido en una prenda suave, adaptándose perfectamente a la figura de la persona. La prenda puede ser lavada y reutilizada, aunque no tenemos datos específicos sobre la durabilidad del material.

El producto será comercializado el año entrante bajo la marca "FabriCan", y espera que el precio de una de estas latas se ubique en unas ocho libras esterlinas (9.50 €). Es lógico asumir que las latas de ropa en aerosol estarán disponibles en diferentes tamaños y colores, pero sus aplicaciones son sin duda lo más importante. Ya se está considerando su uso en medicina, o en tapicería de muebles. En cuanto a la vestimenta personal, siempre queda la duda de qué tan fácil será para los usuarios con vello corporal quitarse la prenda una vez solidificada...








Marte en la Tierra... [VIDEO]


Estamos en un lugar polvoriento que no existe en muchos mapas, a medio camino entre la Tierra y los cielos siderales de Arizona, a tiro de piedra del Gran Cañón. Los astronautas del Apolo entrenaron aquí, en el Black Point Lava Flow, para ir familiarizándose con lo que luego encontrarían en la Luna. Y los científicos e ingenieros de la NASA vuelven año tras año, atraídos por las formaciones de lava basáltica, intentando recrear el momento en que pongamos el pie en un asteroide o en Marte.

“Bienvenidos al futuro de la exploración humana”, anuncia Joe Kosmo, jefe de Misión de los Desert RATS (Research and Technology Studies). “En los últimos 14 días, y gracias a los dos nuevos “rover”, hemos cubierto un área de 120 kilómetros. No está nada mal, si tenemos en cuenta que los astronautas de los Apolo no pudieron alejarse del módulo lunar más de seis millas...”.

En el campamento terrestre de la NASA nos espera el futurista y flamante vehículo de exploración espacial (SEV). Compartimos los mandos con el ingeniero-jefe de robótica, Lucien Junkin, que nos invita a perderle el respeto a esta especie de submarino con seis ruedas... “Olvídate del volante. El funcionamiento es muy simple: una sola palanca sirve para desplazarlo hacia adelante, hacia atrás o hacia los lados, como un cangrejo, o para girar 360 grados si hace falta. No superaremos los diez kilómetros por hora, pero podremos adentrarnos en todo tipo de terrenos”.

El SEV tiene un hermano gemelo del que apenas se separa. En condiciones “espaciales”, los dos “rover” avanzan sin perderse de vista, fieles al concepto “lead and follow” (lidera y sigue). Están diseñados incluso para poder acoplarse lateralmente: en caso de emergencia, piloto y copiloto pueden saltar al segundo vehículo. El habitáculo interior es suficientemente amplio como para desplegar dos camas y contener aprovisionamiento para más de una semana.

El “rover” nos lleva hasta los tentáculos del “Atleta”, el explorador extraterrestre que que puede levantarse sobre sus patas metálicas a más de cuatro metros de altura. En condiciones de terreno extremas, las ruedas se bloquean y hacen las veces de “pies”. El “Atleta” es capaz de caminar como una araña gigante y cargar sin problemas con 450 kilos de peso.

Por mucho que se empeñe, el imponente “Atleta” no puede ocultar su condición de vehículo “lunar”. Al fin y al cabo fue concebido antes de que Obama ordenara la cancelación parcial del programa Constelación y suspendiera los planes para volver a la Luna. El nuevo objetivo, bastante indefinido, es un asteroide u Objeto Cercano a la Tierra (NOE) en el año 2025, con la mirada puesta en Marte en la década del 2030.

“El cambio de objetivo no ha afectado a nuestra misión”, asegura Barbara Romig, ingeniera de la NASA y coordinadora de los Desert RATS. “No importa que sea la Luna, un asteroide o Marte. La esencia de la exploración espacial es la misma: los vehículos y los robots están diseñados para poder funcionar en condiciones extremas y fuera de la atmósfera terrestre”.

Una cierta nostalgia selenita se percibe sin embargo en las actividades de los Desert RATS, que iniciaron su andadura hace trece años y remontaron el vuelo con el Programa Constelación. Ingenieros y técnicos de treinta campos de investigación de la NASA han completado en dos semanas la “misión” en el alto desierto de Arizona, concretada en esa ficticia “misión espacial” de 120 kilómetros que coincide nada casualmente con la distancia entre el cráter Shackleton y la montaña Malapert (dos de los objetivos iniciales para el regreso a la Luna).

“Tenemos que aprovechar todo lo que hemos experimentado y aprendido con el programa Constelación”, asegura Mike Lichter, del Centro de Investigación Glenn en Ohio. “Uno de nuestros principales empeños era y sigue siendo conseguir la mayor autonomía posible para los astronautas”.

Mike Mackin, en el papel de astronauta en tierra, lleva precisamente en la mochila el “producto” de varios meses de investigación: un artilugio electrónico de 15 kilos de peso, incluida la batería y las antenas, que obedece al nombre de EVAIS (Sistema Extravehicular de Actividad e Información) y que parece a simple vista capaz de propulsarle a la estratosfera.

“Gracias a la cámara de alta definición y a la webcam, mis ojos son también los ojos del científico que puede seguir mis pasos y analizar sus muestras en tiempo real”, asegura Mackin. “Aquí, en el antebrazo, llevo un pequeño ordenador que me permite tener una conciencia muy exacta del lugar en el que estoy, del tiempo transcurrido y otras coordenadas”.

En el futuro inmediato, los astronautas no sólon serán más autónomos sino que podrán delegar el trabajo sucio en “robonautas” como R2, que en noviembre se incorporará a la tripulación de la Estación Espacial Internacional. “El rononauta va a marcar no sólo un hito en la exploración espacial, sino en una nueva época en la robótica terrestre”, asegura Rob Ambrose, del Johnson Space Center de Houston, quince años trabajando en el desarrollo del primer “androide” que compartirá asiento con los astronautas en el “shuttle”.

R2 es en realidad medio androide: le faltan las piernas, aunque ya las tendrá. Su función será de momento liberar de la limpieza y del trabajo “sucio” a los astronautas, aunque con el tiempo será capaz de hacer incluso reparaciones en órbita y paseos espaciales. Y también podrá ejercer de intrépido explorador del planeta Marte, antes de que llegue el hombre, acoplado a la parte delantera del robot Centauro y moviéndose a placer impulsado por las cuatro ruedas.

En el campamento de los Desert Rats sólo pudimos ver de momento la parte puramente mecánica y dorada del Centauro, armado con una pala excavadora, subiendo y “moviendo” literalmente montañas, con la bandera de barras y estrellas dándole el necesario toque lunar.

No podíamos despedirnos del campamento de los Desert Rats sin pasar un tiempo en el módulo de hábitat presurizado (HDU), que podría servir de base portátil de operaciones. Dentro del módulo nos encontramos con la geóloga Cindy Evans, estrenando ante nuestros ojos el laboratorio Glovebox, y con una roca basáltica de la expedición a Black Point Lava Flow haciendo la veces de muestra lunar o “marciana”.

“Estamos ante una simulación de muy alta fidelidad”, sostiene el astronauta Mike Gernhard, que voló cuatro veces en el transbordador espacial y que ahora concentra todos sus esfuerzos en las futuras aplicaciones del “rover” en superficies no terrestres. “Cuando llegue el ansiado momento, no podemos dejar ningún detalle en manos del azar”.

Hemeroteca

Etiquetas