Científicos australianos han probado en seis voluntarios una cápsula electrónica con sensores que, tras ser ingerida, se dirige al intestino para evaluar las concentraciones de oxígeno, hidrógeno y carbono. Sus sensores permiten medir directamente los efectos de llevar una dieta rica o pobre en fibra
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| Esquema de los gases (oxígeno, hidrógeno y CO2) entrando en la cápsula. / Kourosh Kalantar-Zadeh et al./Nature Electronics |
