Entre 2012 y 2016 la iluminación artificial nocturna ha aumentado un 9,1% a escala global. Esta contaminación lumínica, producida por una excesiva o mala iluminación, supone un derroche energético que pone en peligro la salud humana y la de los ecosistemas.
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| España es uno de los países más iluminados del mundo. En la imagen, iluminación nocturna en la península ibérica tomada desde la Estación Espacial Internacional. / NASA |

