15 jul. 2013

Ciencia en la maleta: Un bosque singular en la sierra de Guadarrama.



“Ningún científico deja de serlo ni siquiera un minuto”, dice Juan Luis Arsuaga para explicar que, allá donde va de vacaciones, él encuentra riquezas naturales de las que aprender. “Recomendaría a todo el mundo visitar la sierra de Guadarrama, que ahora es Parque Nacional”.






Como buen naturalista que es, a Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954) le gusta aprender sobre la biología y geología del lugar a donde va de vacaciones. “En la profesión de científico uno no desconecta, pero no quiere decir que seamos pesados, aburridos y plastas, sino que mantenemos siempre la atención y la mente abierta”.

Por eso al famoso paleontólogo, director del Centro UCM-ISCIII de evolución y Comportamiento Humanos, le gusta enterarse de qué monumentos artísticos o lugares históricos hay en su destino, como suele hacer todo el mundo; pero también sobre los bosques, ecosistemas, aves y montañas del lugar.

“Recomiendo visitar la sierra de Madrid [Guadarrama], ahora que es parque natural”, sugiere el antropólogo. Eso sí, “con la actitud de ver qué aprendo hoy”. Porque "el espíritu de aprender nos mantiene vivos y despiertos, y para eso hay que aprovechar las vacaciones”

Arsuaga nos descubre un lugar especial de la sierra madrileña. “La última vez estuve con unos colegas viendo unos pinos de una especie nada frecuente en el Sistema Central”. Se refiere a una zona repleta de Pinus nigra –en lugar del Pinus sylvestris típico del lugar– que forman un bosque muy viejo y especial.

Para el codirector de Atapuerca, “el espíritu de aprender nos mantiene vivos y despiertos, y para eso hay que aprovechar las vacaciones. Cuando uno está trabajando es cuando menos aprende porque se espera que apliques lo que ya sabes”.

“El viaje desde siempre ha sido la gran oportunidad del ser humano de aprender, porque visitas lugares nuevos que no conocías. Se puede aprender mucho de la naturaleza si sabes mirar bien el paisaje”, concluye Arsuaga.

Reserva de biodiversidad

Pero no solamente se pueden encontrar árboles, sino también una fauna muy rica que incluye ciervos, jabalíes, zorros, liebres e incluso águilas imperiales. Por todo ello se ha aprobado la creación de un Parque Nacional que proteja unas 30.000 hectáreas de la sierra.La sierra de Guadarrama, a 60 kilómetros de Madrid, se caracteriza por los bosques de pino silvestre (Pinus sylvestris), pero también alberga robles, encinas y, como señala Arsuaga, pino salgareño (Pinus nigra).

Además, esta alineación montañosa es responsable de la alta calidad del agua de Madrid. De hecho, Felipe II eligió Madrid como capital de España por su cercanía a la sierra de Guadarrama.



Fuente:

Hemeroteca

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