19 ago. 2013

La variabilidad en la emisión gamma conecta fenómenos estelares.


Un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que el sistema binario LS I 61 303, compuesto por una estrella Be y un púlsar y situado a unos 6.400 años luz de la Tierra, varía su emisión de rayos gamma cada 4,5 años aproximadamente, ciclo que coincide con su periodo orbital.




El trabajo, publicado en la revista The astrophysical Journal Letters, conecta la variabilidad en la emisión gamma con la fenomenología de los discos en torno a las estrellas. Es el resultado de cuatro años y medio de observaciones del satélite Fermi.

Las estrellas Be son cuerpos variables que poseen vientos ecuatoriales cuya materia forma discos en torno a ellas. Variaciones en la emisión a diferentes frecuencias, a lo largo de años, se han relacionado con la formación y dispersión del material del disco.

“En este estudio hemos analizado cuatro años y medio de observaciones realizadas con el satélite Fermi, dentro del experimento Large Area Telescope, y hemos descubierto que la emisión gamma de LS I 61 303, que sabíamos que era variable con una periodicidad igual a su periodo orbital, presenta también una variabilidad de larga duración, de alrededor de 1667 días”, explica el investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Espacio Diego Torres.

Esta medición es compatible con los datos recopilados hasta ahora con tecnología óptica y de radio. Se trata de la primera variabilidad de larga duración detectada en rayos gamma y, según los autores del estudio, denota una relación entre la modulación gamma y los procesos relacionados con el disco, como por ejemplo, un aumento o disminución de su tamaño, fenómenos ya observados en otros sistemas pero nunca en rayos gamma.

“Se trata de la primera vez que se emplean los rayos gamma para medir las propiedades del disco de decreción de las estrellas. Esperamos que nuestros resultados aporten, además de información valiosa sobre LS I 61 303, pistas suficientes para estudiar esta fenomenología en otros sistemas binarios, ya que no todos los objetos compactos se ven afectados de la misma forma por estas variaciones”, añade la investigadora Daniela Hadasch.


Referencia bibliográfica:

M. Ackermann et al. Associating long-term ү-ray variability with the superorbital period of LS I +61◦303. The astrophysical Journal Letters. DOI: 10.1088/2041-8205/773/2/L3

Nota de prensa (pdf 136K) [Descargar]


Fuente:
http://www.csic.es

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