23 may. 2016

Primer organismo eucariota sin mitocondrias capaz de vivir sin oxígeno




Un grupo multidisciplinar de investigadores ha identificado el primer organismo eucariota sin mitocondrias capaz de vivir en ambientes carentes de oxígeno. El hallazgo, fruto de la evolución, pone en cuestión una de las bases más importantes de la biología.

En el colegio nos han enseñado las diferencias entre célula procariota y ecuariota. Entre ellas, nos dijeron siempre que las primeras carecen de mitocondrias mientras que las segundas sí las presentan. Las mitocondrias son orgánulos necesarios para la supervivencia de las células eucariotas.







Ahora bien ¿y si realmente esto no es así? ¿Y si existen eucariotas que sobreviven perfectamente, pero sin mitocondrias? ¿Supondría este hecho alguna modificación clave a nivel evolutivo?

Un equipo multidisciplinar de investigadores ha descubierto por primera vez un organismo eucariota capaz de vivir sin mitocondrias ni restos de ningún orgánulo que se asemejen a ellas.

Este organismo pertenece al género Monocercomonoides, un protozoo parásito que vive en el intestino de las chinchillas (roedor de los Andes); una zona donde no existe oxígeno.

La presencia de mitocondrias en organismos eucariotas es uno de los paradigmas de la Biología. Estos organúlos se caracterizan porque poseen su propio genoma (denominado ADN mitocondrial) que es similar al de las bacterias. Un punto clave en este proceso.

Pues bien, el hallazgo realizado por un equipo de investigación, liderado por la bióloga Anna Karnkowska de la Universidad de Praga, ha provocado que este paradigma sea cuestionado. El estudio del genoma del parásito Monocercomonoides ha plasmado la ausencia total de genes codificantes de proteínas mitocondriales. Este hecho podría dar un vuelco al paradigma evolutivo existente en Biología y asumido por toda la comunidad científica durante mucho tiempo.

Por otro lado, el hallazgo nos lleva a pensar que nuestra rama en el árbol evolutivo podría ser más versátil de lo que los investigadores creían.

El origen de las mitocondrias

Para explicar el origen de las mitocondrias se propuso la teoría de la endosimbiosis que afirma que, en tiempos remotos, una célula procariota (bacteria), capaz de obtener energía mediante el uso de oxígeno como oxidante, se fusionó con otra célula procariota o eucariota primitiva.

Para producirse esta fusión, la célula procariota capaz de obtener energía, fue fagocitada (engullida) por otra célula primitiva, pero no fue digerida de forma inmediata, un proceso que ocurre con frecuencia.

Esto hizo ambos tipos de células lograran vivir en una relación de simbiosis permanente. La célula procariota fagocitada proporcionaba la energía a ambas, mientras que la otra última proporcionaba un medio estable y rico en nutrientes.

Este tipo de relación hizo que ambas se fusionaran como un único organismo. En este nuevo organismo la célula que había sido fagocitada y suministradora de energía pasaría a convertirse en la mitocondria. Serían nuestras futuras “centrales eléctricas”.

¿Imprescindibles para la vida?

Para comprender la magnitud de este hallazgo expliquemos un poco la importancia de la función de las mitocondrias para nuestra supervivencia celular.

Todas las células necesitan un continuo aporte de energía, obtener nutrientes del ambiente, moverse y reproducirse. En el caso de las células eucariotas, las responsables de la obtención de toda esta energía son las mitocondrias. Este es uno de los fundamentos de la Biología, es decir, las células eucariotas (como las humanas) poseen mitocondrias. Tras lo expuesto, parece que, básicamente, sin las mitocondrias las células no podrían sobrevivir.

El estudio, publicado en Current Biology, muestra lo contrario. El hallazgo de un organismo eucariota capaz de sobrevivir sin estos orgánulos, supuestamente tan imprescindibles, resulta ser una de las grandes revoluciones en el conocimiento. Este descubrimiento pondría en duda este paradigma biológico.

Referencia bibliográfica:
Karnkowska A y col. A Eukaryote without a Mitochondrial Organelle. Current Biology (2016). DOI: 10.1016/j.cub.2016.03.053. 

Fuente: tendencias21.net

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