4 abr. 2011

La inventora española de las 448 patentes


La doctora Celia Sánchez-Ramos (Zaragoza, 1959) es una investigadora atípica en España. Esta profesora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) abandera una corriente de científicos que usan las patentes como la mejor forma de promocionar y difundir sus descubrimientos. Con 448 registros vigentes, Sánchez-Ramos aspira al Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Su candidatura está respaldada por la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) que, con su ejemplo, trata de fomentar que España ascienda posiciones desde el décimo puesto que ahora ocupa en Europa en cuanto a este tipo de registros. "Nuestros científicos no están rezagados en la investigación, sólo en las patentes", explica Sánchez- Ramos, entusiasta de esta forma de trabajar.

La investigadora, que divide su trabajo en tres líneas de investigación, es fundadora del laboratorio de neuro-computación y neuro-robótica de la UCM. Basa su trabajo en experimentos sobre la protección del sistema visual con 13 familias de patentes. "Tenemos los ojos expuestos a la luz unas 6.000 horas al año y es necesario prevenir la pérdida de visión a través de diferentes fórmulas", detalla.


Tener 448 patentes, muchas de ellas internacionales, no es barato. La concesión de una patente en España oscila entre los 600 y los 1.000 euros, pero su expansión internacional se sitúa entre 30.000 y 50.000 euros. Estas tasas son abonadas por la UCM, que recibe el retorno de la inversión por sus investigaciones. "Patentar no es sólo una forma de obtener dinero y poder seguir investigando, algo imprescindible. También es una forma de hacer público y difundir un trabajo", defiende.

Sánchez-Ramos fue nombrada Mejor Inventora Internacional por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual en 2009 y está convencida de que publicar trabajos en forma de patente es tan válido como hacerlo en una revista científica. Los registros "socializan la información más allá del ámbito profesional", opina. "Los investigadores tienen que ser conscientes de que en la concesión [de patentes] también hay examinadores y de que después se puede publicar en una revista, no es un impedimento", añade.

La situación en España

En España se registran unas 8.700 patentes al año. De ellas, 1.300 se protegen para explotarse en Europa y 1.200 de forma internacional. "Un investigador podría proteger su trabajo en España porque los costes aquí son muy ajustados, pero no podría realizar una protección internacional", reconoce el director general de la OEPM, Alberto Casado. Por eso, la colaboración de universidades y empresas es esencial. "No se puede invertir en los proyectos indefinidamente, se necesita un retorno financiero", explica Casado. El filtro óptico artificial desarrollado por Sánchez-Ramos para prevenir la degeneración macular está en pruebas desde hace cinco años y su patente está concedida en 60 países. "El objetivo es que las patentes se internacionalicen porque aspiramos a solucionar problemas globales", explica la investigadora.

La opción de Sánchez-Ramos se enfrenta a un movimiento que sostiene que las patentes frenan la innovación. "Poner todos los descubrimientos a libre disposición de los demás está muy bien conceptualmente", opina Casado, que añade que el actual sistema ha tratado de compatibilizar el retorno financiero con la información pública. Según Casado, "la alternativa es el secreto, lo que ha hecho Coca-Cola con su fórmula".


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