16 ago. 2011

«Rediseñan» un animal cambiando su ADN


La ingeniería genética es uno de los campos de la ciencia más delicados, principalmente por las cuestiones éticas y morales que algunos de sus trabajos relacionados plantean. Los alimentos transgénicos son algo relativamente común en la actualidad, y el nacimiento de Dolly, más allá de haber sido un producto de la clonación, cambió por completo el panorama entre los animales. Ahora, un grupo de científicos ha anunciado la “creación” de un animal cuyo ADN fue “rediseñado” con información artificial.


¿Alguien vio la película “Splice”? Estuvo muy lejos de convertirse en un éxito de taquilla, pero el filme deja un mensaje bastante claro, y es que necesitamos ser responsables a la hora de manipular genes. Algunos avances han sido notables, mientras que otros transmitieron muchas dudas. La noticia que nos trae aquí hoy tal vez tenga un poco de ambos, de acuerdo a cómo se la mire. Decir que el ADN de un animal fue rediseñado es algo bastante fuerte, y por lo tanto debemos explorarlo detenidamente. El trabajo, realizado por un equipo de la Universidad de Cambridge, consiste en la extensión del ADN de una especie de gusano, el Caenorhabditis elegans, de unos milímetros de longitud, provocando así la creación de moléculas que no son conocidas en el mundo natural. Se conocen 22 aminoácidos “normales”, aunque solo veinte de ellos están presentes en el código genético universal. Sin embargo, el gusano en cuestión tiene veinte, y uno más.

La “reasignación de letras” de ADN y la formación de aminoácidos no naturales es algo dentro de todo conocido, pero de acuerdo a la publicación, esto se había llevado a cabo en bacterias hasta ahora, y no en un animal completo. ¿Qué es lo que hace esta “modificación"? Una proteína artificial que contiene un tinte fluorescente, el cual emite un brillo “rojo cereza” cuando es expuesto a luz ultravioleta. Esto nos hace recordar a la famosa “Proteína Fluorescente Verde”, que le dio a sus desarrolladores el Premio Nobel de Química de 2008, y que también fue parte del escándalo de “Alba”, un supuesto “conejo brillante” que habría sido creado con objetivos artísticos.

Dicho de otra forma, esto podría darle a los biólogos y expertos un control “a nivel atómico” sobre las moléculas en un organismo, aunque es evidente que por el momento se trata de una prueba de concepto.


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