23 oct. 2012

Determinan el origen neuronal de las fobias

Una de cada diez personas padece aluna fobia, un miedo intenso que interfiere en su vida cotidiana. Científicos polacos han conseguido ahora localizar las células del cerebro implicadas específicamente en este sentimiento de terror, lo que abre una vía para el desarrollo de fármacos capaces de actuar de forma precisa sobre las redes neuronales responsables del miedo y de la inhibición del mismo.

La mayoría de la gente tiene miedo a algo pero, para una de cada diez personas, el miedo puede convertirse en una fobia.

Las fobias más comunes son el miedo a las arañas, las serpientes, las alturas, la oscuridad, a encontrarse entre una multitud o en espacios cerrados, a animales y a personas.

Luego están otros miedos más inusuales: coulrofobia (miedo a los payasos), nomofobia (miedo a no disponer del teléfono móvil), socerofobia (miedo a los suegros) y, probablemente, el más irónico de todos, la hipopotomonstrosesquipedaliofobia, el miedo a las palabras largas. Pero ¿cómo se origina una fobia? ¿Se puede curar?

Para obtener respuestas, científicos del Instituto Nencki de Biología Experimental de la Academia de Ciencias polaca y el Instituto Internacional de Biología Molecular y Celular de Varsovia han realizado una serie de experimentos financiados en parte por la Comisión Europea.

Origen de las fobias

El miedo es una reacción intensa y espontánea del organismo ante un determinado estímulo que tiene importancia en términos evolutivos. Un animal que siente miedo tiene más probabilidades de sobrevivir en un entorno hostil.

Sin embargo, el miedo excesivo provoca trastornos de ansiedad, lo que puede perjudicar de manera considerable el funcionamiento del organismo y dar lugar a la aparición de fobias.

Las fobias pueden tener su origen en aspectos muy diversos; por ejemplo, los genes. Algunas personas están más predispuestas a sentir ansiedad que otras. Estos problemas pueden heredarse a través de los genes.

Otras razones pueden ser una experiencia traumática que puede hacer que una persona siga sintiéndose nerviosa o ansiosa durante varios meses o años después del incidente. Este tipo de miedo recibe el nombre de trastorno de estrés postraumático.

También está la experiencia vital, como malas experiencias del pasado, cambios importantes ocurridos en la vida y en el presente. Muchas fobias suelen desarrollarse en la infancia o la adolescencia y diluirse con el paso del tiempo.

Una fobia auténtica se describe como un miedo intenso y persistente que se percibe como irracional pero que el individuo no es capaz de ignorar. Un miedo se convierte en fobia cuando hace que la persona que lo padece evite el objeto temido y se sobrecoja de horror cuando no puede evitarlo. Para que una fobia se considere como tal, tiene que interferir de alguna forma en la vida cotidiana.


A la búsqueda de una solución neuronal

La eliminación del miedo no consiste en borrar de la memoria los estímulos que los desencadenan, sino en crear nuevos trazos de memoria competitivos.

En este sentido, los trastornos de ansiedad que experimentan los seres humanos y los animales se pueden tratar mediante terapia conductual, que consiste en la exposición al estímulo (o estímulos) que desencadena el miedo en un entorno seguro. La repetición de las exposiciones a dicho estímulo puede hacer que el individuo no reaccione ante él con miedo.

A nivel neuronal, durante un tiempo se ha sospechado que los circuitos cerebrales responsables de la supresión del miedo son diferentes de los circuitos que intervienen en la reaparición del mismo. Esta premisa se ha confirmado por fin de forma experimental.

Por otro lado, las estructuras cerebrales responsables del aprendizaje y de la eliminación del miedo se han desarrollado en una etapa temprana del proceso evolutivo y, por este motivo, es posible estudiarlas de manera experimental en animales, por ejemplo, las ratas.

La Dra. Ewelina Knapska, directora del Laboratorio de Neurobiología de las Emociones del Instituto Nencki, explica de la siguiente forma los trabajos que ella y sus colaboradores han realizado: “Se han llevado a cabo estudios de investigación utilizando una raza de ratas especial, genéticamente modificada, desarrollada en el Instituto Nencki. Gracias a ellas, pudimos observar las conexiones existentes entre las neuronas activadas en los cerebros de los animales al experimentar miedo”.

Para su investigación, los científicos desarrollaron un método que permite rastrear la reacción de neuronas individuales al estímulo del miedo o a la ausencia del mismo mediante la modificación del genoma de la rata.

Posteriormente, las ratas modificadas genéticamente que mostraban la reacción deseada al estímulo de estrés se expusieron a situaciones con un nivel alto o bajo de miedo. El procedimiento se diseñó para asegurar que el marcador de fluorescencia solo se acumulase en las células que reaccionasen al estímulo desencadenante del miedo, y de este modo identificar dichas células.

Gracias a estos métodos de investigación, los científicos podrán orientar la búsqueda de agentes farmacológicos capaces de actuar de forma precisa sobre las redes neuronales responsables del miedo y de la inhibición del mismo.

Esto supondría un avance importante en el tratamiento de las fobias, puesto que los compuestos elaborados hasta la fecha no afectan a los circuitos neuronales individuales, sino al conjunto de las estructuras cerebrales. Esto significa que, una vez administrados, podrían borrar trazos de memoria de una forma incontrolada.



Fuente:
http://www.tendencias21.net/Determinan-el-origen-neuronal-de-las-fobias_a13839.html

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