6 ago. 2015

Retinas orgánicas biocompatibles.

Crean un implante de polímero capaz de reparar una parte de la retina dañada.
En cinco años, los individuos que sufren de retinitis pigmentaría o degeneración macular podrían volver a recuperar la visión gracias al desarrollo de la primera retina artificial orgánica.
Creado por un grupo de investigadores liderados por Fabio Benfenati, del Instituto Italiano de Tecnología de Génova, el prototipo de esta prótesis ocular se basa en el mismo principio de funcionamiento de una    célula utilizada en los paneles solares.






Las técnicas actuales de producción de retinas artificiales  recorren al uso de semiconductores inorgánicos basados en el silicio. No obstante, tal como ocurre en una cámara fotográfica, en estos dispositivos la información de una imagen captada por el fotorreceptor debe ser procesada por un ordenador para que el cerebro pueda visualizarla a través de la  retina artificial.

En cambio, según publica la revista  Nature Photonics, el prototipo de Benfenati y sus colaboradores utiliza materiales orgánicos capaces de estimular las neuronas de  forma inmediata y sin necesidad de un procesador externo.

Durante los ensayos, los investigadores emplearon el politiofeno P3HT o poli(3-hexiltiofeno), un polímero orgánico semiconductor que «responde» a la luz mediante la producción de impulsos eléctricos. Tras comprobar que la corriente generada era compatible con la estimulación de células nerviosas retinianas, implantaron un sustrato de cristal recubierto con P3HT y un metal conductor trasparente, el óxido de indio y estaño, en la retina extraída del ojo de algunos múridos y cuyas células sensibles a la luz (conos y bastones) estaban dañadas.

Los resultados de laboratorio mostraron que, cuando la luz incide sobre esta estructura, el polímero orgánico se comporta como un fotorreceptor artificial que estimula directamente las neuronas conectadas con los elementos deteriorados de la retina y, al tiempo, no produce exceso de corriente eléctrica ni de calor que podrían irritar el tejido ocular.

Asimismo, el prototipo desarrollado presenta alguna limitación, puesto que su sensibilidad no es constante en todas las condiciones de luz natural. De todos modos, los científicos confían mejorarla en un futuro próximo. Además, tras las primeras pruebas realizadas, ahora quieren experimentar el nuevo material directamente en el ojo de los animales, por lo que anhelan obtener los primeros resultados en humanos en los próximos años.

Más información en Nature Photonics.

Fuente:
Investicación y Ciencia

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