4 ago. 2015

Un estudio realizado en el mar de Alborán confirma la acumulación de contaminantes en el cerebro de cetáceos.




Un estudio del CSIC, CIRCE, Universidad de Hohenheim, CREMA y CEGMA demuestra que los contaminantes retardantes de llama, tanto los clásicos como sus sustitutos  pueden atravesar la barrera hematoencefálica y penetrar en el cerebro. Lo acaban de descubrir científicos de España y Alemania en un trabajo que se publica en la revista "Environmental Science and Technology".









Liderado por la científica Ethel Eljarrat, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), el trabajo ha analizado muestras de delfines, correspondientes a 26 individuos de cinco especies diferentes (delfín común, delfín mular, delfín listado, calderón común y calderón gris) del Mar de Alborán. Se han analizado los retardantes de llama clásicos (los PBDE ya prohibidos) y sus sustitutos (los retardantes de llama emergentes). También se han analizado la presencia de otras moléculas parecidas aunque de origen natural, unos compuestos bromados generados por algas y esponjas.

El dato sorprendente es que se han hallado todos estos compuestos en el cerebro de los delfines. “Hemos visto”, dice Eljarrat, “que todos estos compuestos son capaces de traspasar la barrera hematoencefálica. De no ser por esta barrera, muchas sustancias nocivas llegarían al cerebro afectando su funcionamiento. Y este es el caso de los contaminantes incluidos en nuestro estudio, ya que son capaces de traspasarlo.”

El resultado arroja muchas cuestiones. ¿Por qué estos compuestos, tanto los contaminantes como las moléculas parecidas de origen natural,  atraviesan  la barrera hematoencefálica? ¿Tienen efectos neurológicos? ¿Puede estar sucediendo lo mismo con los humanos?

Según los resultados del trabajo, las concentraciones son diferentes para cada uno de los compuestos estudiados, dependiendo en cada caso de la facilidad para penetrar en el cerebro. Los mayores niveles hallados son los de los nuevos retardantes de llama que están en el mercado como sustitutos de los prohibidos PBDE, lo que demostraría que tienen mayor capacidad de atravesar la membrana hematoencefálica. Le siguen los PBDE y, por último, los compuestos bromados naturales producidos por algas y esponjas.   “Esto implica la necesidad de realizar estudios que evalúen los posibles efectos neurológicos de estos nuevos retardantes de llama. Podría ocurrir que los nuevos retardantes fueran aún más nocivos que los ya prohibidos PBDE”, comenta Eljarrat.

Este estudio ha sido posible gracias a la recuperación de los animales encontrados muertos en las playas de Andalucía y el consiguiente estudio de su cerebro por parte de los veterinarios y biólogos responsables. “La disponibilidad de un banco de tejidos de cetáceos en Andalucía ha permitido este trabajo y abre la posibilidad a realizar futuros estudios con otros tipos de contaminantes. El mantenimiento y ampliación del banco de tejidos, por lo tanto, es de suma importancia para conocer el estado de salud de los cetáceos de aguas andaluzas”, dice el Dr. de Stephanis, de CIRCE (Conservación, Información y Estudio sobre Cetáceos).

Los retardantes de llama son compuestos usados ampliamente en la industria. Se añaden a todo tipo de productos, como ropa, aparatos electrónicos, mobiliario o tapicerías con el fin de reducir su inflamabilidad. Con el tiempo, se ha demostrado que son contaminantes muy persistentes en el medio ambiente, que se acumulan en los organismos y que pueden tener efectos nocivos sobre los organismos y las personas.





Bibliografía de referencia:

Este estudio se enmarca dentro de la tesis doctoral que el investigador Enrique Barón del IDAEA está realizando sobre la evaluación del impacto ambiental asociado al uso de nuevos retardantes de llama. Está liderado por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), y cuenta con la participación del grupo CIRCE (Conservación, Información y Estudio sobre Cetáceos), de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), del  Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas (CREMA), del Centro de Gestión del Medio Marino Andaluz (CEGMA) de la Junta de Andalucía y de la Universidad de Hohenheim en Alemania.  Este trabajo está enmarcado en los subproyectos FLAME, ECOCET y Consolider SCARCE, y ha contado con la colaboración de Loro Parque Fundación, CEPSA y el Ministerio de Ciencia e Innovación.


E.Barón et al ."Halogenated Natural Products in Dolphins: Brain–Blubber Distribution and Comparison with Halogenated Flame Retardants".  Environ. Sci. Technol., 2015, 49 (15), pp 9073–9083. Article ASAP DOI: 10.1021/acs.est.5b02736

   


Fuente: DICAT-CSIC




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