6 feb. 2012

Consiguen manipular genéticamente los comportamientos masculino y femenino [Video]

Investigadores de la Universidad de California en San Francisco han conseguido, mediante manipulación genética, determinar la relación entre genes específicos y factores concretos del comportamiento típicamente masculino o típicamente femenino. El descubrimiento sugiere que los comportamientos complejos pueden descomponerse en elementos individuales, con una base genética determinada para cada caso, y podría ayudar al desarrollo de tratamientos de enfermedades mentales o condiciones neurodegenerativas, en las que el género juega un papel relevante. Por Yaiza Martínez.


Las hormonas son sustancias secretadas en nuestro organismo por células especializadas, cuyo fin es afectar la función de otras células. Su existencia da forma a nuestros cuerpos, nos hace fértiles y despierta nuestros instintos más básicos.

Además, tal y como se sabe desde hace años, las hormonas gobiernan los comportamientos que distinguen a los hombres de las mujeres pero, ¿cómo lo hacen?

Una investigación reciente realizada por científicos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), Estados Unidos, ha arrojado algo de luz sobre este aspecto de la función hormonal.

Realizado con ratones, el estudio ha revelado el papel de numerosos genes que, influenciados por las hormonas sexuales masculinas y femeninas (testosterona y estrógeno, respectivamente), controlan varios tipos específicos de comportamientos masculinos y femeninos.

Para alcanzar sus conclusiones, los investigadores desactivaron de manera selectiva diversos genes, uno por uno. Descubrieron que, de esta forma, podían manipular ciertos comportamientos de los ratones, como la libido, el deseo de buscar pelea o la voluntad de pasar tiempo extra cuidando de sus crías.

Según declaraciones de Nirao Shah, profesor de anatomía de la UCSF y director del estudio, recogidas en un comunicado de dicha universidad, esta desactivación genética permitió “descomponer ciertos comportamientos sociales en componentes genéticos”.

Hallazgos previos

Los científicos saben desde hace años que las hormonas ejercen un control profundo sobre la biología masculina y la femenina. Influyen en la diferenciación sexual de los embriones, ponen en marcha el desarrollo de las características de cada sexo durante la pubertad, y estimulan, durante la edad adulta, la producción de esperma en los hombres y de óvulos en las mujeres.

El conocimiento de estas funciones hormonales ha propiciado el uso de las hormonas sexuales con fines medicinales durante años. Por ejemplo, en los tratamientos de reasignación de sexo se administra estrógeno o testosterona a los pacientes; los atletas utiliza las hormonas para conseguir ventajas competitivas; y los hombres de mediana edad las emplean para prolongar su vigor sexual.

A pesar de este uso extendido, en lo que se refiere al conocimiento de la relación entre las hormonas sexuales y el comportamiento, sólo recientemente se han realizado avances significativos, a partir de estudios realizados en laboratorio, con animales.

Así se ha descubierto, por ejemplo, que las hembras de ratón, que normalmente exhiben un comportamiento maternal clásico (se emparejan con los ratones macho y atienden y alimentan a sus crías), si presentan una característica genética que las hace insensible al estrógeno pierden el interés por el sexo y dedican menos tiempo a cuidar de su descendencia.

Estudios previos han revelado asimismo que la insensibilidad a la testosterona, hormona que potencia que los ratones macho desplieguen comportamientos agresivos, intenten aparearse con las hembras y marquen su territorio con orines, reduce la agresividad de estos animales.




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