19 oct. 2012

Científicos asesinados en la Antártida [Video]

Un equipo de rescate llega a la mayor base británica en la Antártida, la estación de investigación Rothera. Semanas atrás, un grupo de 14 científicos y técnicos perdió el contacto con el resto del mundo, tras casi seis meses de invierno brutal. Cuando los rescatadores llegan, todos están muertos. Un diario revela que fueron cayendo asesinados de manera macabra, uno por uno.




Este es el argumento de Al sur de la cordura, “la primera película de ficción rodada en la Antártida”, según explica por teléfono desde Escocia su director, Kirk Watson. Los 14 actores casi bordan su papel porque prácticamente se interpretan a sí mismos: son el personal del British Antarctic Survey, el centro de investigación responsable de las actividades científicas del Reino Unido en la Antártida.

En el reparto figuran, por ejemplo, Mathew Edwards, médico de la base Rothera y también codirector y guionista, o el ingeniero electrónico Mike Shortt, responsable de que los instrumentos de los científicos no sucumban al frío antártico y voz en off en Al sur de la cordura.

Cadáveres que tiritan

“Durante el rodaje tuvimos varios casos de hipotermia. Eso es bueno para los actores en una película de terror, porque les ayuda a sacar su lado más agresivo”, bromea Watson, monitor de alpinismo y cámara especializado en ambientes extremos. Las escenas más peliagudas fueron las de los científicos haciéndose los muertos sobre el hielo. Como los supuestos cadáveres no podían evitar tiritar, hubo que repetir las tomas muchas veces.

El film se estrenará en la noche de Halloween en Aviemore, un pueblo situado en las Tierras Altas de Escocia. “Haremos la versión doblada al español si conseguimos sacar algún penique”, anuncia su director. El DVD se podrá comprar en su página web.

La película de John Carpenter La cosa (1982) transcurre en una estación de investigación estadounidense en la Antártida, pero como recuerda Watson en realidad fue rodada en Alaska. Lo mismo ocurre con el film Alien vs. Predator (2004), en el que una expedición de arqueólogos viaja a la Antártida para investigar un misterioso foco de calor detectado por un satélite. La película se grabó con nieve artificial en unos estudios a las afueras de Praga, en la República Checa. Así que Watson está seguro de que es la primera película de ficción grabada en la Antártida.

El cámara, con seis años de trabajo en el continente helado a sus espaldas, cree que su película demuestra que, “incluso en los ambientes más inhóspitos del planeta, la mayor amenaza se esconde en el interior de nosotros mismos”.


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