19 mar. 2013

Simulaciones informáticas mejoran la seguridad de la cremà de las fallas

Un equipo del Instituto de Restauración del Patrimonio (IRP) y el Instituto de Ingeniería Energética (IIE) de la Universidad Politécnica de Valencia, junto al Servicio de Bomberos, han presentado los resultados de un estudio sobre la simulación informática de incendios aplicada al aumento de la seguridad en la cremà de las fallas.

El trabajo ha comenzado con la captura de la geometría de la falla de Convento Jerusalén a partir de una maqueta a escala 1:13,5. Para ello se ha usado un escáner láser que permite obtener una reconstrucción al máximo detalle del monumento fallero.

“Nuestro objetivo era obtener la geometría de la  escultura con un resolución al menos de 5 mm”, ha apuntado José Herráez, investigador del IRP.

Posteriormente se trabajó en la reconstrucción informática de la plaza de Matemático Marzal-Convento Jerusalén y de los edificios, la ubicación virtual de la falla en la plaza siguiendo las indicaciones del artista fallero y el análisis de las características térmicas de los materiales de las fachadas.

Para medir las temperaturas, los investigadores y bomberos utilizaron una serie de sensores superficiales y en el interior de materiales. Cámaras térmicas han permitido registrar los datos de termografía infrarroja.

Según apunta Eduardo Loma, suboficial del Servicio de Bomberos de Valencia, el trabajo desarrollado en la falla Convento Jerusalén puede extrapolarse a otras comisiones de la ciudad y ofrece conclusiones de “gran valor” para garantizar la máxima seguridad durante la cremà.

Según los autores, la investigación permite conocer por adelantado las zonas de los edificios que van a experimentar temperaturas más elevadas y de esa forma distribuir los equipos de bomberos y los medios adecuados para cada falla. También evita tener que refrescar zonas que no van a aumentar excesivamente su temperatura y de esa forma generar daños por exceso de agua

Por otra parte, ayuda a conocer si algún elemento de la fachada va a verse afectado de forma irremediable por la radiación térmica y así retirarlo o protegerlo. Y orienta al oficial encargado de dirigir las tareas de protección sobre si conviene rebajar la intensidad de las llamas mediante proyección directa de agua para evitar daños por la potencia que puede generar una combustión libre.

Previsión de fuertes vientos 

Loma ha destacado también que, en años como el actual, en el que hay previsión de fuertes vientos el día de la cremà, la simulación informática permite estudiarlos para evitar problemas inesperados. Asimismo, se puede orientar a los artistas falleros sobre la mejor ubicación de la falla, y a los pirotécnicos sobre el mejor lugar de comienzo de la cremà para que la potencia se mantenga en valores seguros.

“Ayuda a estudiar gran cantidad de factores que permitirán aumentar la seguridad en futuras cremàs como son: temperaturas en los sólidos y en el aire, radiación térmica, flujos de gases y humo del fuego, concentración de gases tóxicos, visibilidad durante las maniobras, etc.”, señala Loma.

Además, el estudio concluye que los materiales con los que están construidos hoy los monumentos provocan temperaturas más altas y que suban de forma más rápida que si fueran de cartón

“Este método permite hacer estudios comparativos para prever los efectos de los cambios de ciertos factores que entran en juego durante la cremà, y sirve para evaluar el comportamiento de fallas experimentales”, añade Loma.

Por lo que respecta al caso concreto de Convento Jerusalén, el estudio señala que la ubicación de la falla es la óptima en relación a la volumetría del monumento, por lo que no requerirá un dispositivo especial para el control de temperaturas en los edificios.

El informe señala aspectos como que el viento, que es probable que haga esa noche, desaconseja que haya público en el interior de la plaza por lo que las zonas de seguridad aconsejan que se fijen en los límites de las bocacalles.

Estudios desde 2009

El origen del estudio se remonta al año 2009, cuando dos investigadores del IIE, José Alonso y Rafael Royo, deciden utilizar la termografía infrarroja para medir la temperatura que alcanzan los edificios cercanos a las fallas durante la cremà. Ese año registraron las temperaturas de los edificios colindantes a la Falla de Micer Mascó.

Un año más tarde, en 2010, ya con el apoyo del Servicio de Bomberos, analizaron las fallas de Convento Jerusalén, Sueca-Literato Azorín, Cuba-Literato Azorín y Na Jordana.

“Dada la criticidad de dichas fallas –elevada carga de fuego en un espacio muy reducido–, se obtuvieron temperaturas en ciertos elementos de fachada de más de 140ºC, lo que llegó a provocar desperfectos en algunos elementos plásticos”, apunta José Alonso.

Posteriormente, se propuso, además de registrar las temperaturas, tomar datos con un escáner láser de la falla Convento Jerusalén (1er premio 2010) para obtener su geometría y poder hacer una simulación de la cremà.

“La idea era crear un modelo matemático de la cremà de la falla que reprodujese lo más fiablemente posible las temperaturas que iban a alcanzar los elementos de las fachadas en los edificios colindantes y así poder anticiparse a los posibles desperfectos”, dice el investigador.

“Dichas temperaturas –prosigue– se obtuvieron experimentalmente mediante una cámara termográfica de alta resolución y se han utilizado para ajustar los resultados de la simulación a la realidad”, apuntan los investigadores.

En 2011, se inició un estudio sobre la idoneidad de la simulación informática en el modelado de la cremà y ahora el trabajo se ha centrado en el estudio predictivo de los efectos de la cremà, a partir de dicha simulación, tomando como referencia la falla de Convento Jerusalén.


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