17 ago. 2012

El Hubble detecta un inminente choque estelar

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha capturado dos grupos completos de estrellas masivas a punto de fusionarse. Los grupos estelares se encuentran en la Gran Nube de Magallanes, una pequeña galaxia satélite de nuestra Vía Láctea a 170.000 años luz de distancia.







Lo que al principio se pensaba que era un solo grupo, en el centro de la enorme región de formación estelar de la Nebulosa de la Tarántula, han resultado ser dos cúmulos que difieren en aproximadamente un millón de años de edad.

Todo el complejo de la Nebulosa de la Tarántula ha sido una activa región de formación estelar durante 25 millones de años, y actualmente se desconoce cuánto tiempo más puede continuar esta región creando nuevas estrellas. Los científicos buscaban en la zona estrellas fugitivas, que han sido expulsadas de las guarderías estelares donde se formaron. «Se supone que las estrellas se forman en grupos, pero hay muchas estrellas jóvenes que están fuera de la Nebulosa de la Tarántula, que no podrían haberse formado donde están, sino que fueron expulsadas a muy alta velocidad de la nebulosa», explica Elena Sabbi, del Instituto Científico Telescopio Espacial en Baltimore.

La investigadora notó algo inusual en el grupo cuando miraba la distribución de las estrellas de baja masa detectadas por el Hubble. No era esférico, como se esperaba, sino que tenía características algo similares a la forma de dos galaxias en colisión, que tienen formas alargadas por las fuerza de marea de la gravedad. Evidencias de la inminente fusión son la estructura alargada de uno de los grupos y las edades diferentes de ambos grupos.

Según algunos modelos, las nubes gigantes de gas fuera de las cuales se forman los cúmulos de estrellas se pueden fragmentar en pedazos más pequeños. Una vez que estas pequeñas piezas originan estrellas, éstas pueden interactuar y unirse para convertirse en un sistema más grande. Esta interacción es lo que Sabbi y su equipo piensan que está ocurriendo en la Nebulosa de la Tarántula. Además, hay un número inusualmente grande de estrellas veloces alrededor de la nebulosa. Los astrónomos creen que estas estrellas fugitivas fueron expulsadas del núcleo de la nebulosa, como resultado de las interacciones dinámicas entre ellas. Estas interacciones son muy comunes durante un proceso llamado colapso del núcleo, en el que las estrellas más masivas se hunden en el centro de un grupo al interactuar con estrellas de menor masa. Cuando muchas estrellas masivas han llegado al núcleo, el núcleo se vuelve inestable y estas estrellas masivas comienzan a expulsarse unas a otras de la agrupación.

A por las más débiles

El gran cúmulo R136 en el centro de la nebulosa es demasiado joven para haber experimentado ya un colapso del núcleo. Sin embargo, como en los sistemas más pequeños este proceso es mucho más rápido, el gran número de estrellas fugitivas que se ha encontrado en la región puede ser mejor explicado si un pequeño grupo ha fusionado en R136.

Nuevos estudios mirarán el área con mayor detalle y a una mayor escala para ver si algún grupo más está en contacto con los observados. El futuro gran telescopio de la NASA, el James Webb, con sensibilidad infrarroja, permitirá a los astrónomos mirar profundamente en las regiones de la nebulosa de la Tarántula que se oscurecen en las fotografías con luz visible. En estas áreas, estrellas más frías y débiles se ocultan a la vista dentro de los cúmulos de polvo.

Este descubrimiento podría ayudar a los científicos a entender los detalles de la formación de los grupos estelares en el universo temprano.

La investigación aparece publicada en la revista The Astrophysical Journal Letters.


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