28 feb. 2013

Impresión 3D: la nueva revolución de Barack Obama

Por si alguno tenía todavía alguna duda sobre la magnitud del cambio que supone la impresión tridimensional y los nuevos métodos de fabricación como esa “próxima revolución industrial” de la que llevamos cierto tiempo hablando, Barack Obama se refirió directamente a ello durante la primera parte de su discurso sobre el estado de la Unión, disparando todavía más las expectativas con respecto al tema:




Our first priority is making America a magnet for new jobs and manufacturing. After shedding jobs for more than ten years, our manufacturers have added about 500,000 jobs over the past three. Caterpillar is bringing jobs back from Japan. Ford is bringing jobs back from Mexico. After locating plants in other countries like China, Intel is opening its most advanced plant right here at home. And this year, Apple will start making Macs in America again.

There are things we can do, right now, to accelerate this trend. Last year, we created our first manufacturing innovation institute in Youngstown, Ohio. A once-shuttered warehouse is now a state-of-the art lab where new workers are mastering the 3D printing that has the potential to revolutionize the way we make almost everything. There’s no reason this can’t happen in other towns. So tonight, I’m announcing the launch of three more of these manufacturing hubs, where businesses will partner with the Departments of Defense and Energy to turn regions left behind by globalization into global centers of high-tech jobs. And I ask this Congress to help create a network of fifteen of these hubs and guarantee that the next revolution in manufacturing is Made in America.”

Concretamente, el discurso de Obama (puedes verlo en vídeo o leer la transcripción) hizo referencias directas al llamado re-sourcing, la vuelta de la fabricación a los Estados Unidos desde países caracterizados por los bajos costes laborales unitarios a medida que el coste de la mano de obra humana va pasando a suponer un porcentaje cada vez menor sobre el precio final del producto, y citó expresamente el National Additive Manufacturing Innovation Institute (NAMII), un laboratorio de innovación en impresión tridimensional creado en una antigua fábrica abandonada en Youngstown, Ohio, que supuso una inversión de 45 millones de dólares y fue inaugurado el año pasado.

La página web del NAMII parece estar disponible únicamente desde direcciones IP norteamericanas, pero se trata de un centro dotado con equipos de manufactura tridimensional de varios fabricantes y tecnologías: extrusión de material plástico, sintetización selectiva por láser, deposición de cera, soldadura de materiales refractarios, deposición directa de metales, fusión selectiva por láser, electroerosión, modelado por deposición fundida y consolidación de yeso. El centro está destinado al aprendizaje en este tipo de tecnologías y es el proyecto piloto para una red de quince centros más que congregan los intereses de empresas, universidades, colegios y organizaciones sin ánimo de lucro. Un proyecto ambicioso para buscar la competitividad de los Estados Unidos en el entorno que caracterizará la próxima gran revolución. Tal vez no suficiente, pero mucho más de lo que están haciendo muchos otros países.

El discurso de Obama fue el que más menciones hizo a la tecnología de toda la historia del país. Si unimos eso a la reciente afirmación hecha por el presidente de que “enseñar a programar a los niños es algo que tiene sentido“, ya tenemos bastantes indicadores y datos sobre por donde va a apuntar el futuro.

La impresión tridimensional va a hacer con los átomos y con las empresas dedicadas a la fabricación de productos compuestos por átomos lo mismo que internet hizo por los bits y con las empresas dedicadas a la fabricación de productos compuestos por bits. Cambios a todos los niveles. Ve poniéndote las pilas.


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