20 de ene. de 2011

Hallazgos en asteroides pueden alterar la teoría del origen de la vida




La idea de que los asteroides pudieron traer la vida a la Tierra, conocida como Panspermia y ampliamente debatida durante años por la comunidad científica, cobra más fuerza. Una nueva investigación realizada por los investigadores del Goddard Space Flight Center de la NASA apunta que una amplia gama de asteroides, más de los que se creía, son capaces de crear los aminoácidos fundamentales que sustentan la vida en la Tierra. El estudio aparece publicado online en la revista Meteoritics and Planetary Science.

Los aminoácidos se emplean en la construcción de las proteínas, que a su vez se utilizan para crear estructuras vitales como el pelo o las uñas, o para regular las reacciones químicas. Los aminoácidos tienen dos variedades, que resultan imágenes especulares una de la otra, como las manos de una persona. La vida en la Tierra utiliza exclusivamente el «tipo zurdo», una elección que los investigadores estudian, ya que se desconoce el motivo de esta preferencia y por qué se ha rechazado el «diestro».

Los investigadores del centro Goddard en Greenbelt, Maryland, descubrieron un exceso de la forma zurda del aminoácido isovalina en muestras de meteoritos que provenían de asteroides ricos en carbono. Los expertos creen que este tipo de vida pudo tener su inicio en el espacio, donde las condiciones parecen ser favorables. Los impactos de los meteoritos podrían haber traído a la Tierra este material. De esta forma, el sesgo hacia este tipo de moléculas se ha perpetuado, ya que fue incorporado a las forma de vida emergentes.


En asteroides raros

Los científicos han podido detectar esta presencia en diferentes tipos de meteoritos, algunos excepcionalmente raros. Según Daniel Glavin, del centro Goddard y autor principal de la investigación, el agua líquida en los asteroides parece ser la clave. Otra posible explicación es la radiación. El espacio está lleno de estrellas masivas, estrellas de neutrones y agujeros negros que producen muchos tipos de radiación. Es posible que la radiación encontrada por nuestro Sistema Solar en su juventud favoreciera el crecimiento de los aminoácidos zurdos, o que los diestros fueran más débiles y más propensos a ser destruidos. Glavin cree que, en otros sistemas solares, quizás las bases de la vida pueden ser las contrarias.

FUENTE:

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