24 may. 2011

Más felices con Dalí y U2


Una tarde disfrutando de esa obra teatral de la que tanto hablan, un fin de semana de escapada que termine en ese concierto que lleva todo el año esperando, o pasar una mañana de domingo 'perdido' por los pasillos del principal museo de la ciudad no es sólo gratificante para la mente, sino también para la salud.

Según un estudio publicado por 'Journal of Epidemiology and Community Health' la famosa frase de 'Mens sana in corpore sano' no podía ser más acertada. Y es que tras estudiar los resultados de los cuestionarios de cerca de 51.000 noruegos del condado de Nord-Trondelag, un equipo de investigadores de este país afirma que asistir y participar en eventos culturales hace que la gente se sienta mejor y sea menos propensa a la ansiedad y la depresión.


La investigación dividió las actividades culturales en receptivas, que son aquéllas en las que la persona sólo asiste para disfrutar de ellas; y las creativas, en las que hay que intervenir. Los participantes, tanto hombres como mujeres de entre 20 y 80 años, tuvieron que contestar cómo se sentían tras realizar dichas ocupaciones. Los resultados no dejan lugar a dudas: el 73% de las mujeres y el 77% de los hombres percibía que su salud era buena o muy buena, el 90% de todos ellos sentía que su nivel de ansiedad era bajo o muy bajo y en porcentajes similares se encontraba su bajo nivel de depresión.

La importancia de salir de la rutina

"Pero estos datos no se dan sólo por tratar de actividades culturales, sino que cualquier ocupación que nos permita salir de la rutina, estar con más personas y salir de casa, ayuda a que nos encontremos mucho mejor, más felices y, por lo tanto, repercute en nuestra salud" argumenta Rosa Melgar, psicóloga clínica del centro Psiconfor. "Esto es lo que los especialistas llamamos 'actividades distractoras' que han de tener dos componentes para ser beneficiosas: distraer y tener un refuerzo positivo, es decir, que produzca en quienes la realizan cierto grado de placer", añade esta doctora.

Por otra parte, el estudio indica que el efecto de bienestar general se agudiza en aquellas actividades de ocio en la que únicamente asistimos como espectadores, es decir, las del grupo de recepción. Un sentimiento más pronunciado en los varones que en las mujeres, cuyos porcentajes entre participar y asistir son más similares.

"Quizá este resultado dependa de si las actividades en las que van a participar les proporcionan algo de estrés. Sin embargo, es muy común cuando se trata a alguien con depresión 'recetarle' que salga de casa y haga actividades que le permitan relacionarse con más personas", explica la doctora Melgar.

Para los autores de este análisis, "lo más importante es que estos resultados indican que la promoción de actividades culturales en las consultas médicas está justificada", algo que los psicólogos también apoyan, aunque, como comenta la doctora Melgar, "es importante que sean actividades que nos causen placer, ya que ésas son las beneficiosas, mientras que hay que huir de las que terminan siendo una sobrecarga más".


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