26 ene. 2012

La revolucionaria escuela sin aulas

El actual modelo de enseñanza organizada en aulas en las que se agrupan alumnos distribuidos en distintos niveles fue instaurado durante la Edad Media, imitando la disposición de los fieles y sacerdotes en las iglesias. Este sistema organizativo apenas ha variado desde entonces.




Ahora, según leemos en «Yorokobu», blog ganador del Premio Especial del Jurado de los Premios Bitácoras 2011, una empresa que opera una treintena de escuelas en Suecia amenaza con revolucionar completamente este modelo.

Los centros docentes de Vittra no son colegios al uso. Esta red de escuelas considera que el modelo educativo debe cambiar por completo, por lo que han propuesto acabar con las aulas. Su objetivo es fomentar la creatividad de los alumnos y alegan que cualquier lugar del recinto educativo es bueno para aprender.

Los alumnos de estos centros no se rigen por los mismos principios que el sistema educativo convencional, ni se organizan en torno a las asignaturas y lecciones de toda la vida. Su filosofía apuesta por el uso intensivo de la tecnología, la educación bilingüe y un aprendizaje basado en la experiencia y en un sistema educativo capaz de recrear entornos de aprendizajes basados en la vida real.

El máximo exponente de este estilo de enseñanza es Telefonplan, una escuela sin aulas que abrió sus puertas el pasado agosto en Estocolmo. Su diseño corrió a cargo del estudio de arquitectura Rosan Bosch y pretende que el colegio sea una herramienta pedagógica más.

Así, en lugar de aulas, los alumnos disponen de multitud de espacios en los que estudiar «a su aire» con sus ordenadores portátiles. Un enorme iceberg que sirve como pantalla de cine, abundantes zonas comunes en las que poder aprender y relacionarse o un espacio con pequeñas casetas al descubierto, pensadas para los trabajos en grupo, son algunas de las innovaciones que plantea esta peculiar escuela.

Se trata de unas instalaciones casi futuristas que recuerdan más a las zonas comunes de las oficinas que empresas como Google que a las escuelas tradicionales. Ahora solo falta saber si, como en el caso del gigante de internet, los resultados son completamente satisfactorios.


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