16 may. 2011

Investigadores del CSIC descubren un nuevo grupo evolutivo de hongos


Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Exeter (Inglaterra) han descubierto un nuevo grupo evolutivo de hongos, un auténtico eslabón perdido en el árbol de la vida fúngica que parece representar un estado intermedio en la evolución que dio lugar a los hongos actuales. El hallazgo, que se produjo al estudiar unas muestras extraídas de un estanque de la universidad inglesa, se publica esta semana en la revista Nature.

Bautizado como cryptomycota (hongos ocultos en griego) a la espera de una clasificación formal, el nuevo grupo se compone de organismos unicelulares muy pequeños, de tres a cinco micras, que presentan un ciclo de vida con varias fases: células de vida libre con o sin flagelos y células asociadas a otros organismos. En ninguna de las fases se detectó quitina, el componente fundamental de la pared celular de todos los hongos conocidos hasta el momento y que condiciona sus estrategias de alimentación y crecimiento.

"Estas características parecen sugerir que el grupo representa un estado intermedio en la evolución que finalmente derivó a los hongos conocidos”, afirma Ramón Massana, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona. Además, la diversidad genética detectada dentro del grupo y su prevalencia hacen pensar que puedan jugar un papel importante, pero todavía impredecible, dentro de los procesos ambientales.

Los organismos se detectaron en muestras de la laguna del campo de la Universidad de Exeter, al descubrir un grupo inusual en las secuencias de ADN. Como cuenta Irene Forn, también del Instituto de Ciencias del Mar, “fue al iluminar las células de cryptomycota con sondas fluorescentes cuando se vieron por primera vez estos nuevos hongos. Asimismo, la combinación de diversas técnicas microscópicas nos permitió detectar la ausencia de pared celular”.

Se sabe que los hongos son muy importantes en su interacción con otros seres vivos y que son los principales responsables de de la descomposición y reciclaje de plantas y animales muertos, pero en el caso de las cryptomycota aún queda mucha investigación para comprender cómo se alimentan, crecen y se reproducen. “Lo que sí que parece claro es que el hallazgo obliga a cambiar radicalmente la estructura del árbol de la vida de un grupo que se daba por definido evolutivamente, ya que se viene estudiando desde hace 150 años”, explica Massana.

El estudio se enmarca dentro de los esfuerzos de los científicos para entender la diversidad de la vida en la Tierra a partir de muestras de ADN tomadas del ambiente. Como remarca Massana: “hasta hace pocos años los científicos que estudiaban la biodiversidad microbiana se basaban en aislar los microbios en cultivo, pero ahora sabemos que la gran mayoría de formas de vida no son fácilmente cultivables. ¡No se estaba muestreando la mayor parte de la complejidad evolutiva de la vida!”.

Meredith D. M. Jones, Irene Forn, Catarina Gadelha, Martin J. Egan, David Bass, Ramon Massana & Thomas A. Richards. Discovery of novel intermediate forms redefines the fungal tree of life. Nature. DOI: doi:10.1038/nature09984

Nota de prensa (pdf, 107kb) [Descargar]


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