27 jun. 2011

Te explicamos el origen de la advertencia de peligro radiactivo


Hijo de un período de miedos y peligros como fue la Guerra Fría, las señales que marcaban la presencia de refugios nucleares son aún visibles en muchos lugares, como habrá advertido el turista que deambule no ya por suburbios en Nueva York sino en la céntrica calle 42.

Una placa amarilla con tres triángulos negros apuntando hacia arriba y tres triángulos amarillos apuntando hacia abajo, inscritos en un círculo, señalaban que ahí se podía encontrar refugio en caso de ataque nuclear. Hoy te explicamos cómo se diseñó precisamente esa señal y no otra. Y aún hay más.

El pánico nuclear está indisolublemente unido a la representación gráfica que aparece en la fotografía como método de esquivar los horrores de otro icono, el hongo atómico.


Robert W. Blakeley fue un civil que trabajaba para el Cuerpo de Ingenieros del ejército estaodounidense y tuvo que darle a las meninges para idear un sistema de señalización de refugios universalmente comprensible y que además pudiese distinguirse con claridad en medio de una presumible oscuridad de producirse un ataque nocturno en medio de un apagón. La llama de un encendedor debería bastar para iluminar en medio de las prisas el cartel.

De este modo la primera decisión fue buscar el contraste entre el amarillo y el negro para ganar visibilidad en circunstancias lumínicas adversas.

En cuanto a la iconografía, se recurrió a una publicación del año 1932, “La guía Hornung de diseños y dispositivos”, un manual de gran difusión entre los diseñadores gráficos. En su interior, numerado como “figura 349″ aparecía lo que se describió en dicha obra como “antiguo símbolo representativo de divinidad”.

El diseño pareció lo suficientemente llamativo como para identificar un refugio y al parecer entronca con una idea ancestral de buscar la protección de seres divinos. Se presentó la propuesta al Asistente Especial del Secretario del Ejército Powell Pierpoint, quien se limitó a anotar al margen “OK adelante con ello”. El resto es Historia. ─[CONELRAD]


FUENTE:

No hay comentarios:

Hemeroteca

Etiquetas